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Lesión al correr

 

 

Dr. Carlos Ernesto Montoya Molina
Médico Nuclear

 

¿Molestias al correr?

 

La periostitis tibial  es una lesión típica del corredor que afecta aproximadamente entre un seis al dieciséis porciento de todos los corredores.

 

Consiste en la inflamación del periostio o membrana que recubre el hueso de la tibia (excepto en los lugares de inserción de los ligamentos y tendones). 

 

Esta lesión se suele producir sobre todo en épocas en las que los corredores aumentan el volumen del entrenamiento, así, el impacto del pie contra el suelo hace que los músculos tibiales traccionen continuamente sobre su inserción ósea, creándose una vibración constante que hace que el periostio acabe por inflamarse.

 

Aunque en unos corredores esta lesión aparece por una deficiente técnica, en la mayor parte de los casos se corresponde con la inadaptación del periostio y músculo a tanto volumen de entrenamiento.

 

Existen periostitis tibial anterior y posterior, la anterior suele ser la más común, localizándose un dolor agudo en el tercio inferior, que a veces puede llegar incluso hasta la rodilla. 

 

Fácil de detectar

 

La periostitis es relativamente fácil de detectar. Si al salir a correr y al momento del impacto del pie contra el suelo nota una ligera molestia en dicha zona, como un pinchazo, que poco a poco se va haciendo más molesta, usted sufre de periostitis.

 

Este padecimiento  llega incluso a modificar la técnica de carrera y en los casos más graves causa molestias  al andar o con el simple hecho de subir escaleras.

 

El corredor percibe una sensación de dolor o quemazón en la cara antero-interna de la pierna, más precisamente en la zona de la tibia. 

 

En el cincuenta por ciento de los casos se produce en ambas piernas al mismo tiempo. El dolor es muy fuerte al iniciar la actividad física pero disminuye después de varios minutos lo que hace más peligrosa esta lesión ya que el corredor sigue forzando su cuerpo y los dolores que aparecen más tarde son más graves.

 

Recuperación

 

Una vez declarada la periostitis, su recuperación puede demandar un reposo de veinte a treinta días como también extenderse por un periodo de tiempo indefinido si se sigue corriendo. 

 

Si se hace reposo por pocos días, el dolor disminuye pero al intentar retomar la actividad, éste regresa rápidamente.

 

Algunos autores sugieren que el dolor proviene de la tracción repetida del tendón del músculo tibial posterior. Al inflamarse esta inserción, se inflama también el periostio que se encuentra a su alrededor. Si la tendinitis persiste y no le prestamos atención se llega a la periostitis y aún peor, si continuamos corriendo puede producirse una fractura por estrés o por sobrecarga que constituye la forma más extrema de la lesión.

 

¿Qué pruebas son necesarias para diagnosticarla?

 

El diagnóstico principalmente será clínico, palpando la zona se puede detectar protuberancias a lo largo del recorrido de la tibia, además de percibir que el paciente manifiesta dolor. Normalmente las radiografías no revelan signos de periostitis por lo que un estudio de medicina nuclear como la gammagrafia ósea puede ayudarnos en el diagnóstico final de la periostitis.

 

En el campo de la medicina nuclear, este término se emplea para describir una combinación específica de signos clínicos y gammagráficos. En la gammagrafía puede observarse un patrón de hipercaptación que afecta generalmente una gran parte de las porciones medial y distal de la tibia. La mayoría de los casos de los casos son bilaterales, aunque no siempre simétricos. La captación del marcador es superficial, de intensidad leve a moderada y carece del patrón focal que se observa en las fracturas de estrés verdaderas. La hiperemia es limitada, a diferencia de las fracturas de estrés que causan una hiperemia importante.

 

Un fenómeno que puede estar relacionado con la periostitis del deportista es la entesopatia inducida por el ejercicio. Esta entidad está producida por alteraciones en el punto de inserción ósea del tendón o los ligamentos. En los atletas, los microdesgarros y las reacciones cicatriciales posteriores pueden dar lugar a un patrón de hipercaptación en dichos puntos. La osteítis púbica, la fascitis plantar, la tendinitis aquilia y en algunos casos de tendinitis de los músculos posteriores de la pierna son algunos ejemplos. En el punto donde tiene lugar la reacción de estrés se produce una respuesta perióstica que se traduce en un área de hipercaptación ósea del marcador.

 

Medicina Nuclear puede ayudar a tu médico tratante a tomar mejores decisiones diagnósticas mediante la técnica SPECT/CT. 

 

Dr. Carlos Ernesto Montoya Molina
www.montoyanuclear.com
Médico Nuclear
Cédula Profesional: 1681545
Cédula Especialidad: AECEM-32950

 


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