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Adicciones de conducta

 

 

Mtro. Sergio Oliver Burruel
Adictólogo

 

 

Adicciones de conducta

 

Los límites entre simples hábitos reiterativos y adicciones se encuentran en una línea invisible, difícil de detectar

 

Todos, en algún momento de nuestra vida nos hemos sorprendido picoteando esas pequeñas galletas de botana, así como cacahuates, panecillos, trocitos de jamón o de paté. Platicamos entre amigos alrededor de una mesa dispuesta de placeres culinarios, que le da efervescencia a nuestra plática. 

 

De repente, una sensación extraña, no exactamente de desagrado, más bien de impresión de estar lleno ronda nuestro pensamiento; sin embargo, continuamos picoteando sin resistir, a pesar nuestro, por placer.

 

Así, todo comienza por y para el placer. Después, cuesta detenerse. Cada vez más se trata frecuentemente de un encuentro emocional y físicamente fuerte con un producto, una conducta, o una persona, un encuentro que atrapa en función de las expectativas profundas del sujeto. De una búsqueda implícita. No a todo mundo le agrada el alcohol, el tabaco o las drogas, no a todo mundo le gusta jugar. Sin embargo, para algunos el encuentro es esplendoroso, a semejanza de un flechazo amoroso o de un jugador que logra su primera ganancia. Y es en ese punto donde todo lo demás se vuelve secundario.

 

Los límites entre simples hábitos reiterativos y adicciones me parecen en realidad vacilantes, móviles, es una línea invisible, dificilísima de detectar; pero es precisamente porque la adicción se define por un lazo particular entre un sujeto y un objeto, un vínculo secreto y de complicidad juguetonamente inconsciente.

 

Aún a riesgo de sorprender un tanto, algunos especialistas no aceptamos a priori que toda adicción deba ser considerada una enfermedad. Algunos como yo estamos convencidos que es legítimo hablar de adicción y tratarla eventualmente, sólo si el sujeto sufre su dependencia y quiere terminar con ella, pero es incapaz de lograrlo sin ayuda. Es precisamente este argumento el que da pie a un diagnóstico certero de que en el sujeto está instalado el mecanismo de adicción, a un grado suficiente de disfuncionalidad que vuelve necesaria la intervención profesional; cuyo objetivo sin lugar a dudas lo constituye romper el vínculo con el objeto, situación o persona que lo tiene atrapado, además de someterlo a un proceso de reeducación y obtención de habilidades nuevas o rehabilitar aquellas que tenía para que pueda enfrentar una vida libre de adicciones.

 

Tipos de adicciones de conducta

 

Si bien sabemos que cualquier conducta placentera puede ser susceptible de convertirse en adictiva, si se hace un uso abusivo y problemático de la misma y en función de variables individuales y situacionales; hoy suelen categorizarse como adicciones sociales o psicológicas una serie de conductas que se han clasificado de diversas formas en función del criterio que se tome como base. 

 

Entre las adicciones de conducta más generalmente reconocidas tenemos: 

 

• Adicción al juego, ludopatía o juego patológico, que incluiría, además de los juegos de azar clásicos, los videojuegos y los juegos a través de la red. 

 

• Adicción a las relaciones, como la adicción a los romances, adicción a relaciones de pareja disfuncionales, codependencia (preocupación excesiva y a menudo inapropiada por las dificultades de otra persona), adicción a líderes, videntes, sanadores, terapeutas, etc. En este apartado se incluirían también las adiciones a las relaciones de grupo, como la adicción a sectas e, incluso, a otros grupos de corte terapéutico, filosófico, político, religioso, etc. Que fomenten la dependencia. 

 

• Adicción al sexo, que incluiría las relaciones sexuales compulsivas, la adicción a la prostitución, a la pornografía, etc. 

 

• Adicción al trabajo.

 

• Adicción a las compras.

 

• Adicción a la comida.

 

• Adicción a las nuevas tecnologías como Internet, teléfono móvil, videojuegos, entre otras.

 

Como se puede observar, no son sólo las adicciones químicas las que seguirán siendo amenaza para los jóvenes, también se encuentran las adicciones no químicas, una verdadera consigna no nada más para los jóvenes sino para los adultos e inclusive la gente mayor están en serio riesgo.

 

Mtro. Sergio Oliver Burruel
Psicoterapeuta
Cédula profesional UNAM 1104356
Cédula maestría UNO 3425172      
Citas: 6622564064
Sergio1oliver@psicom.uson.mx
Paecoliver@gmail.com

 

 


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