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Los niños y las alergias

Dr. Rodolfo Espinoza Vizcaíno

Alergólogo pediatra

erodolfo@rtn.uson.mx

 

Tanto la alergia como el asma, son enfermedades relacionadas, aunque no son exactamente lo mismo. 

 

Alergia es el nombre dado a un mecanismo de defensa alterado en el cual la respuesta protectora es exagerada hacia ciertas sustancias ambientales. Esta respuesta no cumple con su objetivo y, lejos de proteger, daña al organismo. Son varios los padecimientos que comparten este mecanismo y constituyen así las enfermedades alérgicas.

 

Los niños alérgicos deben manejarse por un especialista que realizará pruebas cutáneas para establecer la causa de la alergia y el tratamiento, ya que todas las alergias son distintas y el manejo debe ajustarse a cada paciente.

 

Cómo controlarlas

 

Los medicamentos más utilizados son los antihistamínicos y descongestionantes nasales. Pero cada vez es más frecuente el uso de esteroides tópicos o sprays nasales que controlan los síntomas durante la estación conflictiva.

 

Sin embargo, ninguno de estos tratamientos cambia el curso de la enfermedad, nada más controlan los síntomas. Sólo la inmunoterapia (vacunas contra alergia) puede cambiar la historia natural de la enfermedad y revertir el proceso que origina la alergia, incluso curarla.

 

Desafortunadamente no todos los pacientes son candidatos a beneficiarse con este tratamiento, ni hay vacunas para todos los alérgenos, por lo que la intervención del alergólogo es indispensable, para no crear falsas expectativas en los pacientes.

 

La información debe ser clara por parte del médico, será la parte más importante de tratamiento ya que dará al paciente las herramientas para controlar su enfermedad o la de sus hijos, permitiéndoles una mejor calidad de vida y, sobre todo, una niñez feliz.

 

El asma es parte de ellas, pero existen otras igualmente preocupantes, hasta llegar al extremo de la anafilaxia, reacción alérgica generalizada que llega a poner en peligro la vida y que se ejemplifica con la inyección de penicilina a personas alérgicas a este antibiótico.

 

Desencadenantes

 

Las sustancias capaces de desencadenar la respuesta alérgica se llaman alérgenos y podemos encontrarlos en todas partes: en los alimentos, el pelo de los animales, el polvo, los medicamentos, las plantas, y demás.

 

Una vez que la persona se ha sensibilizado a estos alérgenos se convierte en alérgica a los mismos y, en una segunda exposición, presentará síntomas molestos que dependerán del órgano afectado.

 

La nariz es el más común, pero no es raro encontrar manifestaciones en la piel, los bronquios, el tubo digestivo, etc.

 

Siempre que el paciente alérgico se exponga al alérgeno causal montará una respuesta de células y sustancias inflamatorias que dañarán los órganos implicados y producirán síntomas característicos. Esta es la reacción alérgica.

 

Sin embargo, no todas las personas tienen el mismo riesgo. Hoy sabemos que la alergia es un padecimiento familiar.

 

Se presenta en familias de alérgicos. Y mientras mayor sea la carga genética en la familia, mayor será el riesgo de padecerla. Por ejemplo, si uno de los padres padece alergia, el 50 por ciento de los hijos tienen riesgo de padecerla.

 

Pero si los dos padres son los afectados, el porcentaje se eleva a 75 por ciento. El mayor riesgo, sin embargo, es tener un hermano alérgico, especialmente si es su gemelo. El asma en los niños es una enfermedad alérgica en el 80 por ciento de los casos.

 

Cuando el paciente inhala el alérgeno, presenta inflamación en los bronquios, con lo que se dificulta el paso del aire.

 

Los bronquios son los tubos por los que circula el aire hasta los pulmones para oxigenar la sangre. Cuando estos tubos se cierran por la inflamación alérgica se inicia la dificultad respiratoria característica del asma.

Este paciente puede ameritar hospitalización y hasta estar en peligro su vida. Como vemos, no es un problema pulmonar, sino de obstrucción de los tubos bronquiales que van a los pulmones.

 

¿Cómo detectar el problema?

 

El diagnóstico de las alergias se basa en una buena historia clínica por parte del médico. Después de una revisión acuciosa, es probable que el paciente sea enviado a un especialista.

 

El especialista en la materia es el alergólogo, quien probablemente realizará pruebas de alergia para conocer los alérgenos desencadenante en cada paciente, ya que cada alergia es diferente y los tratamientos deben ser individualizados.

 

En nuestro medio, los pólenes de hierbas (quelite, chamizo), pastos (bermuda, rye grass y johnson) y árboles (mezquite y palo verde) son los más comunes y se deben sospechar en las personas que presentan recaídas de su alergia en los cambios de temporada, especialmente la llegada de la primavera y el otoño.

 

Sin embargo, en otras regiones del estado predominan los hongos y ácaros relacionados con la humedad (Guaymas, Huatabampo, Puerto Peñasco) o flora más compleja, como el Olivo en la región de Caborca y el fresno y álamo en el norte de Sonora.

 

Tratamiento

 

El especialista dictará al paciente las medidas de saneamiento ambiental necesarias para evitar los alérgenos, librarlo de los síntomas y mejorar su calidad de vida.

 

Cuando el saneamiento ambiental no es del todo posible, prescribirá los medicamentos preventivos que sean necesarios durante la temporada de alergia y los sintomáticos que corregirán sus molestias cuando no se haya logrado prevenir el padecimiento.

 

En el caso del asma, el arsenal médico disponible en años recientes es tan amplio que permite garantizar a los niños afectados un primaveracrecimiento y desarrollo normales, así como poder realizar todas las actividades propias de la niñez que requieran de buena salud, incluyendo el ejercicio. La calidad de su niñez no debe afectarse.

 

Y cuando los tratamientos con medicamentos no logran controlar la alergia –y su variante, el asma- el alergólogo podrá ofrecer las vacunas de alergia (inmunoterapia) cuando el paciente lo amerite.

 

Este tratamiento, siempre individualizado y aplicado por un especialista en alergia, es el único que puede corregir de fondo el padecimiento y evitar en definitiva las recaídas propias de la alergia.

 

Nunca es tarde para empezar a tomar el control de su enfermedad.

 

Consulte a su especialista. Realice sus pruebas de alergia. Lleve tratamiento específico y, de ser necesario, vacúnese. Ya no hay justificación para incapacitarse por asma o alergias.

 

Dr. Rodolfo Espinoza Vizcaíno. Alergólogo pediatra. Torre Médica CIMA. Presidente del Colegio Mexicano de Pediatras Alergólogos. Vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Alergia. Tel (662) 259-9315. e-mail: erodolfo@rtn.uson.mx

 

 

 


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