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La bioquímica del amor

Dra. Diana Carolina Muro Zepeda

dianamuro_vts@hotmail.com

 

Amor, una cuestión de hormonas

 

El enamoramiento se da gracias a un proceso bioquímico que se da en la cabeza y no por el corazón como la mayoría de las personas piensan

 

El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres humanos. Se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, resultante y productor de una serie de emociones, experiencias y actitudes.

 

Desde hace mucho tiempo atrás se ha tenido la idea de que el corazón es el órgano encargado del amor, pero con el paso del tiempo y varios estudios realizados se sabe que es el hipotálamo el encargado del proceso del enamoramiento.

 

El amor es resultado de un proceso bioquímico que se inicia en la corteza cerebral pasando a las neuronas, despertando en el sistema endócrino una serie de respuestas fisiológicas intensas.

 

Enamoramiento

 

Este proceso inicia con la atracción hacia una persona de interés, es aquí cuando se produce feniletilamina (PEA), un compuesto orgánico parecido a la anfetamina, encargado de producir los sentimientos de energía. En esta fase aumenta la producción de adrenalina y noradrenalina lo que acelera el ritmo cardiaco, aumenta la presión arterial y mejora el transporte de oxígeno en el torrente sanguíneo

 

Este estado no se puede mantener bioquímicamente por mucho tiempo por ello se dice que su actividad perdura de 2 a 3 años, incluso a veces más. La pareja, entonces, se encuentra ante una dicotomía: separarse o habituarse a manifestaciones más tibias de amor como compañerismo, afecto y tolerancia.

 

“Bonding”

 

La fase de atracción no dura para siempre ya que al final su bioquímica decae y es entonces cuando comienza la segunda fase, cuando se da la formación de lazos entre la pareja.

 

Es en esta segunda fase donde se producen dos hormonas la oxitocina, vasopresina y un neurotransmisor llamado endorfina, encargados de la formación de los lazos sentimentales entre la pareja ocasionando sentimientos de tranquilidad, seguridad y de confort. 

 

Se ha comprobado que estas sustancias favorecen en la reducción del estrés y otras emociones negativas como el miedo, furia, depresión y también disminuyen la susceptibilidad de enfermedades, incrementando así la longevidad. 

 

Una persona se puede volver adicta al amor ya que las hormonas que se producen aumentan los sentimientos placenteros, mismas que se elevan al comer chocolate, en una relación sexual o cuando una madre conoce a su recién nacido.

 

Hay diferentes tipos de amor entre padres e hijos, entre hermanos, familiares, parejas, siendo un sentimiento positivo para mantener la seguridad y estabilidad emocional.

 

Dra. Diana Carolina Muro Zepeda, Médico Cirujano, CEUX,  Xochicalco. Cédula provisional 51925, registro SSP 2011/307.


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