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Los padres y el metabolismo de los hijos

Dr. Roberto Holguín Almada 

Endocrinólogo

expodiabetesytiroides@hotmail.com

 

El cerebro humano es un dispositivo extraordinariamente inteligente, siempre se está programando o adaptando; incluso, desde el mismo vientre de la madre. 

 

Todo inicia a partir de dos células: una que aporta el padre y otra que aporta la madre. Sin embargo, entre las dos forman una célula con 46 cromosomas y miles de genes que se van decodificando como si fuera un proceso de producción que sigue la secuencia precisa de un verdadero manual de procedimientos. 

 

Sin embargo, está demostrada la importancia del entorno donde esto se está llevando a cabo. No es lo mismo si se trata de una mujer en la selva, en el desierto, en lugares de mucha altitud sobre el nivel del mar, en una zona marginada o una colonia residencial de una gran ciudad a una mujer que viva en el campo o en un departamento en una azotea o en un lujoso pent-house, etcétera. Por supuesto que cada situación influye sobre la programación metabólica de ese nuevo ser y su estabilidad emocional de acuerdo al tipo de nutrientes que recibe. 

 

Pongamos un ejemplo, si una mujer embarazada está triste, alegre, eufórica, nerviosa, estresada, deprimida, angustiada o con baja autoestima, sobre todo en los últimos meses de la gestación, el bebé percibirá esta información que la madre emite cuando se siente deprimida. 

 

Cuando el bebé nace, después de haber estado en una zona de mucho confort, de repente siente maltrato, ya que al pasar por el canal del parto sufre apretones y en muchas ocasiones traumatismos, hematomas, etcétera, lo que significa que el bebé sólo se sentirá bien cuando lo entreguen a los brazos de la madre que lo pondrá a tomar su calostro. Éste es rico en azúcar; lo que nuevamente refuerza la programación que había recibido in útero de asociar el consumo de azúcar con la eliminación de la ansiedad.

 

El rol de los padres 

 

Cuando el niño va creciendo, algunos padres en vez de darles calidad de tiempo llevándolos a caminar o a jugar, es decir, acompañándolos físicamente; los recompensan dándoles dulces, pasteles, comida chatarra, etcétera y nuevamente surge la relación de la falta de atención o de baja autoestima con el consumo de harinas y azucares.

 

Existen también casos en donde los padres deciden darles dinero a los hijos, pero ¿qué criterio puede tener una niña o niño para comprar lo que va a comer o beber? Todos estos reforzamientos van creando una adicción a consumir grandes cantidades de azúcares y harinas; por ello, la industria alimentaria se ha dado cuenta y actualmente se producen cantidades industriales de estos productos. 

 

Pasan los años y la cantidad de grasa que estas personas han consumido se va acumulando debido a la adicción y el alto consumo a los productos con altos niveles de azúcares y harinas.

 

Esto ha sido plenamente demostrado a través de estudios científicos que publicaron que las dietas bajas en carbohidratos son ideales para pacientes de obesidad infantil, autismo, síndrome de Down, convulsiones y déficit de atención. Es importante también que estos pacientes logren tener un buen sueño cada noche ya que esto les permite mejorar sus niveles de atención, así como su estado de tranquilidad. En resumen, una dieta baja en carbohidratos y azúcares influye a la hora de conciliar un sueño más profundo.

 

Desde hace varios años, se han venido investigando diferentes tipos de dietas para tratar la obesidad en niños. Sabemos que en el primer año de vida la nutrición del niño consiste prácticamente en pura leche ya que a esa edad sus sistemas enzimáticos están genéticamente codificados para digerir la leche. Sin embargo, conforme van pasando los años va disminuyendo esa capacidad de digerir y metabolizar la leche, de manera que para los 5 años de edad la capacidad ha disminuido notablemente y la leche es sólo fuente de calorías en exceso debido a la gran cantidad de azúcar que contiene.

 

Esto significa que adultos jóvenes ya no cuentan con la capacidad de digerir la leche correctamente y es cuando se inician las alergias a los diferentes componentes de la misma; de tal manera que la cantidad al ingerir leche no debe ser mayor de 200 ml al día. Es importante tomar esto en cuenta y reducir su consumo para que continúen con una alimentación alta en proteínas, grasas y muy baja en carbohidratos, como lo son las harinas y azúcares. 

 

Todo esto nos debe hacer reflexionar sobre qué está sucediendo en nuestro entorno y sobre qué estamos haciendo en casa con nuestros hijos. Éste tipo de dietas sin azúcares ni harinas logran una gran mejoría en la calidad de vida y salud personal en donde los resultados serán siempre positivos.

 

Dr. Roberto Holguín Almada 

Endocrinólogo. Miembro del Consejo Mexicano de Endocrinología 

expodiabetesytiroides@hotmail.com

Teléfonos: 6614-85-401 y 310-99-39


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