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Niños súper atletas

Dr. Walterio Palma Villegas

Ortopediatra

ortopediatra@hotmail.com

 

Pues bien, esto sería un pensamiento muy correcto siempre y cuando conozcamos las limitantes físicas de nuestros hijos. Por ejemplo, es relativamente común que, al platicar dos padres de familia, presuman que su hijo está practicando varios deportes y además son “de los mejores” en ellos. 

 

Pero resulta que al poco tiempo caen en situaciones que los pueden llevar a presentar alguna lesión física por excesiva demanda. Estos son los llamados Síndrome por exceso de uso, llamado en inglés Overuse syndrome. Este síndrome se presenta a cualquier edad pero es más peligroso en individuos esqueléticamente inmaduros, por lo general aquellos menores de 16 años; consiste en la aparición de datos clínicos tanto de síntomas como signos físicos de esfuerzo que posteriormente pueden llevar a una lesión la cual, de no ser tratada adecuadamente, puede llegar incluso a terminar con su carrera deportiva. 

 

 

Estas lesiones, la mayoría de las veces, se presentan por exceso de repetición y/o sobrecarga conociéndose una relación de cierta estructura dependiendo del deporte que se realiza como sería el hombro o codo en el caso del beisbol y tenis; rodilla o tobillo en el caso de futbol o basquetbol; muñecas, hombros y espalda con la gimnasia, etcétera. 

 

Principales señales 

 

El primer síntoma que se presenta es el dolor, el cual, dependiendo del umbral al mismo, puede ser que el niño o joven no lo refiera con mucha claridad. Las quejas pequeñas son señales de alerta.

 

Otro dato para tomar en cuenta, es cuando el entrenador comenta que el niño no está rindiendo como antes, que lo nota distraído o que no tiene las mismas ganas.

 

Cuando está involucrada la extremidad inferior, una señal clara es el comentario de los padres de que notan caminar raro a su hijo. 

 

En el caso de los pequeños, que oscilan entre los 5 y 13 años, es frecuente que se presente la osteocondritis que es la inflamación de los cartílagos del hueso que inician su maduración y que al igual que cuando nos salen los dientes, y no se diga las muelas, se pueden presentar diversos datos clínicos de inflamación como cojera, falta de apoyo al talón, dolor de piernas, calambres, entre otros; y que de manera común, y a veces automática, suele confundirse a un padecimiento relacionado con el crecimiento. 

 

Las reglas del juego

 

En algunos deportes ya se está iniciando la reglamentación sobre la actividad física de acuerdo a la edad; por ejemplo, en el caso del beisbol se tiene prohibido tirar determinado tipo de lanzamientos, y además, ya existe el número máximo de lanzamientos que puede hacer un pitcher: de acuerdo a su edad para no lastimarse el hombro

 

Menores de 10 años        75 lanzamientos/día

       11 – 12 años              85 lanzamientos/día

       13 – 16 años              95 lanzamientos/día

       17 – 18 años            105 lanzamientos/día

 

 

El problema que se ve es que como nuestro hijo es muy brillante y queremos que sobresalga entre los demás y es un gran pitcher queremos que juegue seguido y que además haga su máximo esfuerzo para que cuando sea grande llegue a las ligas mayores; pero, es probable que se fatigarse y presente pequeñas lesiones y quizá su carrera quede truncada en el camino. 

 

En el caso del fútbol y basquetbol, la presencia de apofisitis del calcáneo y de la tuberosidad anterior de la tibia puede causar inflamación y dolor que limite su actividad.  Por otro lado, en gimnasia, el esfuerzo primordial se da en las muñecas por lo tanto, es frecuente que se presente una epifisiolisis del cartílago de crecimiento del radio, lo cual, produce dolor en las muñecas así como falta de fuerza para agarrar objetos relativamente pesados. Además, el dolor de espalda puede estar sugiriendo la presencia de una espondilolisis o espondilolistesis que son deslizamientos por sobre esfuerzo de una vértebra por lo general lumbar.

 

Es importante conocer al entrenador de nuestros hijos y verificar que cumpla con las nociones básicas sobre la fisiología y cuáles son las capacidades de un niño o joven a diferencia de un adulto.  El secreto es el de estar pendientes en los signos o síntomas que refieran nuestros hijos, en la observación de su rendimiento, actitudes, su marcha, apoyo, etcétera. 

 

Hay que platicar con el entrenador o entrenadora sobre observaciones de nuestro hijo y la sugerencia de ser revisados por el Ortopedista Pediátrico para que de acuerdo al diagnóstico se pueda diseñar un proceso de recuperación adecuado y así evitar la aparición de una lesión mayor, que permita el regreso a la actividad física y deportiva normal para su edad.

 

De hecho yo les dejo esta pregunta  ¿Cuántos padres llevan a sus hijos a revisión médica previa al inicio de una actividad deportiva?  Creo que muy pocos, ya que aunque debería ser obligatorio como medida preventiva para saber si existe alguna alteración cardiopulmonar, visual, o músculo-esquelética que pudiera afectar al menor; en nuestro medio no es un requisito para poder participar en un deporte.

 

Dr. Walterio Palma Villegas

Cirujano Ortopedista Pediátrico

Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Ortopedia y Traumatologia Infantil

Cédula Profesional 0004994/ Cédula Especialidad 0743505


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