Compartir nota:

Las buenas hierbas

Dr. Álvaro Arteaga Ríos

Médico especialista en Rehabilitación

alvaro@arteaga.uson.mx

 

Para el nativo de América, el motivo de su existencia era la búsqueda del orden ideal entre todas las cosas y seres del universo; él mismo participaba en el equilibrio del cosmos y su salud reflejaba esa comunión. 

 

La enfermedad significaba la pérdida de su equilibrio con el universo y podía deberse a la acción directa de los dioses o espíritus, a la introducción de seres extraños en su cuerpo o a la pérdida accidental del equilibrio en su cuerpo. 

 

Los médicos aztecas podían llegar a serlo por medio del estudio formal en el Calmecac, por tradición familiar a nivel de artesano, o bien por un llamado sobrenatural por medio de un accidente, sueño, enfermedad, espíritu, dioses o por la influencia de la fecha de su nacimiento.

 

Cultura médica colonial en Sonora 

 

Con la conquista española se forma una tercera cultura que mezcla elementos españoles e indígenas.

 

La medicina colonial en Sonora es una variante popular de la patología humeral de los griegos, fortalecida por las plantas medicinales locales. 

 

En la Colonia, tanto la medicina española como la indígena se encontraban en estadios similares de desarrollo mágico-religioso, por lo que fue fácil su mutua asimilación.

 

Las órdenes religiosas, sus misiones, colegios y hospitales jugaron un papel fundamental en la transculturación de ambas medicinas.

 

Ahí se buscó sustituir con yerbas indianas o recursos locales las especies y medicamentos que eran conocidos del español.

 

El padre jesuita Ignacio Ptefferkorn, natural de Alemania  que vivió en Sonora durante once años (1756-1767) refiere lo siguiente:

 

“Hay en Sonora numerosas plantas y yerbas benéficas que ayudan a recuperar la salud, a veces con maravillosa eficacia, lo que afortunadamente compensa la falta de médicos, cirujanos y boticarios. Las hojas de mezcal, por ejemplo, son un infalible antiescorbútico; su jugo cocido se da en ayunas al paciente.

 

Estas hojas también sirven para cicatrizar cualquier herida. La peonilla es un excelente remedio para malestares del estómago, se toma la raíz en agua o en forma de polvo. No hay planta en el mundo que se aproxime en su fuerza milagrosa a la ‘jaramatraca’, hervida en agua refuerza el estómago y promueve la digestión, siendo efectiva para prevenir las horribles consecuencias de mordidas y picaduras de animales venenosos.”

 

Pero, la información más objetiva que se tiene sobre las prácticas médicas coloniales en Sonora corresponde al misionero y médico jesuita Juan de Esteyneffer, nacido en la actual Checoeslovaquia. 

 

Este personaje, junto con Eusebio Kino, vivió durante trece años en el Noroeste de México, sobre todo Sonora y Sinaloa en el siglo XVII.

 

En este tipo de textos, también se recomiendan medicamentos de origen animal como la miel de abeja para la tiña, ajolotes para la fiebre, alacrán asado para la nefritis, cangrejo para el cáncer y piel de coyote para la parálisis. 

 

Durante toda la obra asoma la actitud religiosa de Esteyneffer, en donde el culto a los santos y a la santísima virgen busca que intercedan para sanar las distintas enfermedades.

 

Dr. Álvaro Arteaga Ríos

Médico especialista en Rehabilitación.

Teléfono (662) 285-48-00

Cédula Profesional 534716 /Cédula Especialidad AEIE-27123


Más del autor

Las buenas hierbas

Para el nativo de América, la curación correspondía a elementos naturales de cada región.

Ambroise Paré y la historia de la cirug...

Ambroise Paré y la historia de la cirugía De barbero a médico de reyes

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

MARKETING SOLUTIONS

Quinta Mayor 181 Col. Las Quintas.
CP 83240
publicidad@buenasalud.org

Tel: (662) 236 25 00