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El nacimiento virtual de un nuevo ser

Dr. José Felipe Carrillo Martínez

Psicoterapeuta

jose.felipe.carrillo.martinez@gmail.com

 

El matrimonio es la relación en la que lo esencial es la unión voluntaria. Al unirse sucede una transformación en la pareja que no es posible excluir, ya no son más individuos solteros. 

 

- ¡Qué gran novedad! -Dirían mis queridos lectores.

 

- Calmados, vamos paso a paso -yo les contestaría.

 

Retomando el diálogo, supongamos que son dos jóvenes sin experiencia previa de matrimonio o unión libre, ellos decidieron deseosos adquirir una nueva cualidad, son ahora personas casadas.

 

- ¡Ya al grano, al grano! 

 

Desde el momento en que comienzan a vivir juntos, inicia tal transformación que, ciertamente, no hay de otra, se hace con más tumbos que aciertos, pues nadie puede decir que recorre a la perfección un camino que no conoce. Es un periodo de ensayo y error en el que van descubriendo paso a paso cómo se las van arreglar para vivir juntos. La única guía confiable es que ambos (aunque no siempre es así) son igual de inexpertos, lo que hace que los errores de quien provengan, no sean “vistos”, es más, es posible que no tengan reclamo del otro, porque ambos están en la misma etapa, la de fusión; están pegados pues, no se perciben separados, los dos son uno. Como las mórulas en etapa de desarrollo que avanzan hacia la formación de un nuevo embrión, ellos todavía no llegan a la fase de separación: la individualización. 

 

¿Qué es lo que los hace tan ciegos?

 

Son múltiples las razones; la romántica nos enseña que son sus fantásticas ilusiones, también sus múltiples debilidades, o el deseo de afirmarse como individuos capaces de conquistar a otra persona, o la intensa culminación de un deseo amoroso-sexual: tener a la persona amada a un lado, sentir su calor, su respirar, contemplar íntimamente el despertar de sus ojos, esa casi mágica ilusión y otras muchas más los convierte en seres virtuales. Son lo que el otro desea.

 

Coloquialmente diría “son más lo que el otro quiere que sea, que ellos mismos” de esta manera voluntariamente se han transformado en el deseo de su pareja. Ahora son “otros” ya no son más los individuos solos, tampoco son “todo ella o todo él”. Tendrán que aprender a ser diferentes, sin perder lo esencial. A su persona se ha agregado una nueva cualidad, empiezan a “gatear” con esa nueva identidad, la sienten, mas no la asimilan en su totalidad 

 

-¡Que tiene de malo este apapacho entre los que se aman!¬ -De pronto se oye el grito de mis queridas y queridos lectores 

 

-Ninguno -contesto.

 

La única advertencia es que el camino es largo, si pierden de vista el volante y la carretera, las consecuencias serán graves, tendrán que aprender a manejar cuidando que sus sueños no guíen sus manos y su vista para seguir viajando juntos. 

 

En otras palabras, hay que ir juntos sin perder sus responsabilidades, no percatarse a tiempo que paulatinamente se alejan de sí mismos, puede significar la destrucción de tan hermoso proyecto de vida.

 

Dr. José Felipe Carrillo Martínez. 

Psicoterapeuta Familiar. Médico egresado de la UNAM, 

posgraduado en el IMSS y Universidad de París.

Cédula Profesional 234746, Registro SSA 38983.

Cédula de Especialidad 3413526


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