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Infarto: qué es y cómo atenderlo

¿Cómo se siente un infarto?, ¿quiénes están en riesgo?, ¿cómo se puede reconocer?, ¿qué se puede hacer en caso de que alguien pueda tenerlo? Estas son las preguntas que todos debemos hacernos en estos tiempos y en esta región.

 

Primero que nada, hay que hablar sobre el riesgo de tener un infarto. Es claro que la edad es muy importante. En el caso de los hombres, a partir de los 35 años aumenta la probabilidad de sufrirlo sobre todo si se acompaña de antecedentes familiares, obesidad, hipertensión, tabaquismo, diabetes, sedentarismo y estrés.

 

En las mujeres, el riesgo se dispara después de la menopausia, pero se puede igualar al de los hombres si hay alguno de los factores de riesgo ya mencionados, sobre todo el tabaquismo y diabetes.

Conforme aumenta la edad, se incrementa el riesgo de enfermedades cardiacas. Las personas fumadoras, las enfermas de hipertensión, diabetes y colesterol alto, tienen alto riesgo de tener un infarto.

Un infarto sucede por la obstrucción súbita de una arteria de las llamadas coronarias, que son las que nutren al corazón. Al dejar de llegar sangre al musculo cardiaco, deja de recibir los nutrientes y el oxígeno para su funcionamiento. Esta falta de aporte hace que el corazón deje de funcionar correctamente y que se presenten los síntomas del infarto.

 

Sus manifestaciones

Los síntomas varían mucho de persona a persona y dependen del tamaño del infarto, el tiempo de evolución, la edad, si hay diabetes, y si existieron eventos cardiacos previos. El más común es la sensación de opresión en el pecho, que algunos le llaman congoja o angustia localizada en el centro del pecho, y que se puede irradiar hacia el lado izquierdo (brazo, cuello, mandíbula) o espalda.

Esta molestia dura más de 20 minutos, y se puede presentar en forma intermitente previamente y después del evento principal. Un dato muy común que puede ser muy útil para el diagnóstico, es la presencia de sudoración fría y palidez, que puede estar acompañada de náuseas.

Otros pacientes pueden manifestar solo falta de aire (disnea), angustia, inquietud en el pecho, sin llegar a tener dolor de pecho. La hora de presentación más frecuente es en la madrugada y en las primeras horas del día, pero se puede presentar a cualquier hora. No siempre se presentan posteriores a un esfuerzo, pero este puede detonarlo.

La gran mayoría de los pacientes que han tenido un infarto, ya contaban con síntomas previos, sobre todo al hacer esfuerzo. Habían percibido falta de aire, fatiga, opresión en el pecho o estrés. Algunos pacientes, días antes, ya habían tenido síntomas más leves de menor duración, y no los tomaron en cuenta o lo atribuyeron a otras causas.

 

Atención oportuna

Los síntomas de un infarto suelen confundirse con otras enfermedades, sobre todo con enfermedades digestivas. Muchos se trataron como problemas pulmonares, gastritis, úlceras gástricas, colitis, problemas de vesícula, y viceversa, manejados como infartos sin serlo.

 

La regla es sencilla, cuando un paciente tiene la edad, y alguno de los factores de riesgo mencionados, o aunque no los tenga, y tiene síntomas que tan sólo sugieran la posibilidad de tener enfermedad del corazón, hay que tomarle un electrocardiograma en un servicio de urgencias.

Al ser valorado por un médico en urgencias, y se piensa en esa posibilidad, se debe de descartar que no esté teniendo un infarto. Es mejor tener muchos electrocardiogramas normales que dejar pasar un infarto.

 

La prioridad en la atención desde que empiezan los síntomas es básica para la sobrevivencia del paciente y la prevención de complicaciones. Si llega antes de dos horas, la probabilidad de que sobreviva es mayor a un 80%, elevándose a un 90% en caso de una hora previa.

La misión es reestablecer la circulación de la arteria coronaria, y evitar la muerte de músculo cardiaco.

 

Si alguien tiene síntomas sugestivos de infarto, hay que darle ácido acetilsalicílico (una tableta de 300 a 500 mg) y llevarlo al servicio de urgencias más cercano. Si existe perdida del estado de alerta, o cae en paro, hay que dar maniobras de reanimación mientras llega el servicio paramédic.

 

Debemos de estar atentos a los síntomas, y a atenderlos pronto, pero siempre será más barato la prevención, detección oportuna, y control de los factores de riesgo cardiovascular, sin tener que llegar a atender la peor complicación: un infarto.

 

Dr. Iván Serna Santamaría

Cardiología/Rehabilitación Cardiaca

rhcdrserna@gmail.com

Cédula Especialidad 5212185. D.G.P. 3909560. SSA 7349/08


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