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La audición es uno de los sentidos más refinados del ser humano, es fundamental para la adquisición del lenguaje y lograr una comunicación efectiva. Entre la población infantil, la sordera es el defecto congénito más frecuente, con estadísticas que superan al síndrome de Down y a la parálisis cerebral, ya que afecta de 1 a 3 por cada mil recién nacidos.

 

La pérdida total o parcial de la audición que ocurre al nacimiento o durante el desarrollo de la vida, ocasiona alteraciones en la adquisición del lenguaje y el aprendizaje según sea la gravedad, naturaleza, causa y edad de aparición de la sordera.

 

El primer año de vida es un periodo crítico para el desarrollo del lenguaje que depende directamente de la estimulación auditiva. En promedio, un bebé sordo actúa como si escuchara hasta los 18 meses de edad, por lo tanto en los menores en los que no se realizó tamiz auditivo neonatal, los padres comienzan a detectar o sospechar de sordera hasta los 3 años aproximadamente, etapa en la que el desarrollo del lenguaje ya se ha retrasado.

 

 

Su procedimiento

El tamiz auditivo neonatal es el paso inicial en el protocolo de la detección oportuna de sordera; es un proceso que permite identificar la respuesta de las células ciliadas del oído interno, para promediar su reproductibilidad y graficar su actividad.

 

Las emisiones otoacústicas, presentes en una audición normal, pueden ser captadas por medio de un micrófono en el conducto auditivo externo, es un excelente recurso para identificar una pérdida auditiva, pero tiene limitaciones para definir o cuantificar su grado.

 

El tamiz auditivo neonatal se debe de realizar durante el primer mes de vida. Es un estudio rápido, seguro y sin ningún riesgo para el recién nacido. No es invasivo, ni requiere preparación previa. Su duración es de 20 minutos aproximadamente, y se entrega el reporte de manera inmediata con dos posibilidades: Pasa (audición normal) o Referir.

 

 

Bebés atendidos a tiempo

El resultado Referir, puede ser provocado por varios factores, que van desde la presencia de líquido meconial en el oído hasta el movimiento o llanto del recién nacido durante el estudio. Por tal motivo, el tener un primer resultado de este tipo no quiere decir que el bebé tenga trastornos en su audición; por este motivo, se sugiere revisar el procedimiento y la limpieza del conducto auditivo del bebé, y repetir el estudio en 1 mes.

 

Si el resultado del tamiz auditivo vuelve a dar el mismo resultado, se procede a realizar estudios de diagnóstico confirmatorio, por medio de poten¬ciales evocados auditivos de tallo cerebral.

 

La detección oportuna de la sordera permite una rápida acción médica; una vez que se tiene un diagnóstico preciso del grado y tipo de lesión auditiva, se procede a la adaptación de auxiliares auditivos e im¬plante coclear en caso de ser necesario. A esto se añade terapia de lenguaje y auditiva-verbal para permitir una exitosa integración socio-educativo-laboral.

 

 

Dra. Olivia Paola Millán Gianini

Audiología, Foniatría y Otoneurología.

Celular: (6622) 13-79-90

Cédula Profesional: 7062723

Cédula Especialidad: 8475671


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