Compartir nota:

Un mundo nos vigila

Las enfermedades y las plagas se consideraron por siglos un castigo de los dioses.

Sólo se contó con la mejor explicación científica del propio Aristóteles: las infecciones se atribuían a “algo que aparecía” y los científicos de la época llamaron “por generación espontánea”, y se aceptaba que la combinación de materia orgánica con inorgánica generaba nuevos organismos, lo que se comprobaba cuando se dejaban cadáveres a la intemperie y aparecían larvas de moscas (miasmas).

 

Ahora sabemos que infinidad de microorganismos están, por así decirlo, pendientes de cualquier falla de nuestras defensas para invadirnos.

 

Nuestros tatarabuelos nunca se enteraron de su existencia. Santo Tomás decía “hasta no ver, creer” y eso explica cómo durante siglos, los microorganismos permanecieron ocultos e ignorados y la máxima Aristotélica sobrevivió hasta casi nuestros días.

 

Pero lo que no se ve a simple vista, existe: la electricidad, la radiación o simplemente el aire que respiramos, existen.

 

¿Por qué no se ven? Porque son pequeñísimos. Para tener una idea de las proporciones, imagínese lo siguiente:

 

• Un campo de futbol que equivale a un metro (1m).

 

• Su portería un decímetro (0.1m).

 

• El portero, de pie y con los brazos extendidos, un centímetro (0.01m).

 

• Una mano del portero un milímetro (0.001m).

Y hasta ahí se podía ver durante siglos, y la frase de Santo Tomás reinaba. Pero aún existen otros muchos organismos vivos. ¿Cómo fueron descubiertos? Con la invención del microscopio se pudo observar dimensiones más diminutas, digamos: • La punta de un cabello del portero equivaldría a más de una micra, o sea un millonésimo de metro (0.000001m).

 

• Un glóbulo rojo, una bacteria y una célula humana, miden en promedio siete, tres y 40 micras respectivamente.

En los años sesentas del siglo pasado, se descubrió el microscopio electrónico, este permitió ver no sólo células, sino también su estructura íntima y a unos nuevos personajes: los virus.

 

• Una célula de la piel del portero equivaldría a un nanómetro, o se a la milmillonésima parte del metro (0.000000000001m).

 

• Los virus miden alrededor de 24 nanómetros.

 

Pues resulta que trillones de bacterias y virus nos rodean, incluso son parte de nosotros. Se llaman comensales porque no nos perjudican, pero están alertas de cualquier falla de nuestras defensas naturales o adquiridas.

 

Les encanta visitar cualquier sitio que no sea el acostumbrado, como la piel, algunas mucosas, el intestino grueso y principalmente, alimentos contaminados. Les gusta viajar en moscas y mosquitos. Se esconden bajo las uñas de las manos. Cualquier oportunidad o rendija la aprovechan para invadirnos y dañar nuestros tejidos provocando infección.

 

Por eso la recomendación: los microorganismos infecciosos, aunque no los podamos ver, ahí están. Se trata de no dejarlos entrar a donde no deben.

 

¿Cómo? Lavándonos las manos antes de comer o preparar comida, y al consumir alimentos recién preparados y bien cocidos y/o bien conservados.

 

Nunca tan poco significó tanto.

 

Una pelea limpia

En temporada de calor, las enfermedades más comunes son la gastroenteritis aguda (inflamación intestinal) y las intoxicaciones. Para evitar estos padecimientos es necesario tomar algunas medidas: • Preparar los alimentos higiénicamente.

• Evitar comer en puestos ambulantes.

• Lavarse bien las manos antes de comer y después de ir al baño.

• Refrigerar los alimentos para evitar que se descompongan.

• Tapar adecuadamente los botes de basura.

• Lavar y desinfectar frutas y verduras.

• Tomar mínimo dos litros de agua al día.

Fuente: Secretaría de Salud

 

 

Dr. Fernando Herrera Fernández

Cirujano general

Hospital CIMA

Fellow of the American College of Surgeons

Cédula Profesional 0110018

Cédula Especialidad 19674


Más del autor

Un mundo nos vigila

Bacterias y virus nos rodean, incluso son parte de nosotros. Están alertas de cualquier falla de nuestras defensas naturales o adquiridas, por lo que...

Reflujo Gastroesofágico

Este malestar provoca síntomas que van desde una sensación de quemadura en el pecho, dolor al tragar los alimentos e incluso asma y laringitis.

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

MARKETING SOLUTIONS

Quinta Mayor 181 Col. Las Quintas.
CP 83240
publicidad@buenasalud.org

Tel: (662) 236 25 00