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Música para bajar la presión

 

Cada vez que la intensidad del ritmo musical crece, se produce un estrechamiento de los vasos sanguíneos de la piel así como una elevación de la presión de la sangre y se aceleran el pulso cardiaco y la respiración. Jesús Canale Cardiólogo jesus.canale@gmail.com Parecería un cuento de fantasía pero no es así: la “buena” música –está ya científicamente demostrado- ayuda a mejorar la presión arterial. Efectivamente, pues resulta que unos médicos investigadores de la Universidad de Pavia, encabezados por el Dr. Luciano Bernardi -reconocido entre cardiólogos europeos- diseñaron un interesante estudio cuyas características mencionamos a continuación.


 Los investigadores tomaron a 24 personas (doce hombres, doce mujeres) cuyas edades estaban entre los 24 y los 26 años de edad, con la peculiaridad de que doce de ellos tenían experiencia en el canto y los otros doce no tenían entrenamiento al respecto. Se les colocaron auriculares y se les practicaba un electrocardiograma así como seguimiento de los registros de la presión sanguínea (presión arterial), del flujo de sangre al cerebro, de la actividad de la respiración y del grado de estrechamiento de los pequeños vasos de la piel. Todas éstas son mediciones del estado de la circulación sanguínea. Se les puso a escuchar de manera aleatoria (“a la suerte”) música clásica: algunas secciones de la novena sinfonía de Beethoven, un aria del Turandot de Puccini, una cantata de Bach, él Va Pensiero de Nabucco, el LibiamNeiLietiCalici de La Traviata así como dos minutos de silencio.


 Gran descubrimiento Los investigadores encontraron lo siguiente: Cada vez que la intensidad del ritmo musical crecía (es decir, cuando se escuchaba un “crescendo”) se producía un estrechamiento de los vasos sanguíneos de la piel así como una elevación de la presión de la sangre y se aceleraban el pulso cardiaco y la respiración. Por contraste, en los “decrescendos”, es decir cuando la intensidad del ritmo disminuía, el corazón se desaceleraba. En los momentos de silencio los cambios calmaban y los vasos sanguíneos de ensanchaban siguiéndose de una baja en las cifras de la presión arterial.


 En algunos tramos, ciertas “frases” musicales sincronizaban el ritmo del corazón y se modulaba el control cardiocirculatorio. Pues la mecha se ha encendido y ahora vendrán más estudios diseñados y conducidos por otros investigadores en varias partes del mundo con la intención de encontrar la mejor manera de obtener de la música los mejores resultados sobre la presión arterial, el corazón y la circulación, es decir, cómo utilizar la música como recurso preventivo, curativo o rehabilitador de ciertos trastornos cardiovasculares.


 Dr. Jesús Canale.

Médico internista y cardiólogo.

Profesor de Cardiología Práctica en la Escuela de Medicina de la UNISON. Hospital CIMA.

e-mail: jesus.canale@gmail.com.

Céd. 310709. SSA: 47843.

Esp. SEP. Cardio.: AECEM33238.

Esp. SEP. Med.Int.: 3300346.

 


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