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Un mal común

Una hernia constituye uno de los padecimientos a los que más frecuentemente se enfrenta el cirujano general, y se la define como la protrusión o salida, ocasional o permanente, de una víscera o tejido a través de un orificio o defecto de la pared abdominal.

 

Puede presentarse desde el nacimiento, con el esfuerzo físico de la vida diaria o manipulada por alguna cirugía previa.

 

Las hernias no sólo son una de las enfermedades más antiguas que afectan al hombre, sino también una de las primeras advertidas, por la claridad de sus manifestaciones y la nitidez de las molestias que provoca. No obstante, aún son motivo de discusión muchos aspectos relacionados con este tema, principalmente en lo referente a su tratamiento quirúrgico.

 

La reparación del defecto

Una hernia jamás se resolverá por sí misma. Se requiere de un médico capacitado para realizar la cirugía y usted pasará por un procedimiento de entrevista y exploración física para determinar si los signos y síntomas, así como su estado de salud actual, permiten la realización del procedimiento quirúrgico.

 

Se planteará un manejo por cirugía laparoscópica, mediante incisiones pequeñas laterales a la hernia e instrumental especial; o mediante cirugía abierta, en la cual la reparación se realiza a través de incisión única más grande. Ambas requieren de reparar el defecto, y en gran parte de los casos, colocar malla para tratar de disminuir el riesgo de formación nuevamente de la hernia.

 

Generalmente, ambas tienen su indicación precisa, pero en un lapso de tiempo corto podrá disponer de su recuperación en casa y regresar a su rutina normal. Deberá de iniciar con caminatas cortas tan pronto como pueda, usar hielo local en la herida, en caso de hinchazón, y medicamento para el dolor.

 

Son aisladas las complicaciones que se pudieran presentar, pero como paciente tiene el derecho de recibir toda la información mediante esa relación médico-paciente que tendrá con su cirujano.

 

Listos para el proceso

Con las novedades en cirugía se han desarrollado nuevas técnicas anestésicas, por lo que es posible contemplar la anestesia local, regional o general según su tamaño, ubicación, técnica quirúrgica a utilizar y antecedentes de enfermedades previas en el paciente. El anestesiólogo y el cirujano determinarán el tipo de anestesia y se lo harán saber.

 

Debe informar al cirujano qué medicamentos, suplementos o hierbas medicinales toma. Esto incluye tanto recetados como de venta libre.

 

Para la preparación de este procedimiento, no consumirá aspirina, ibuprofeno y naproxeno una semana antes porque incrementan riesgo de sangrado.

 

Dejará de fumar debido a que se altera la cicatrización de heridas e incrementa el riesgo de infección, rechazo de la malla y formación nuevamente de la hernia.

 

Por último, se recomienda que realice un baño completo, con énfasis en el área a operar. El afeitar la zona incrementa el riesgo de infección de herida, no lo haga. Lleve a un familiar o amigo para que lo acompañe durante su estancia en el hospital y al trayecto a casa; y mantenga ayuno por lo menos de ocho horas previas al procedimiento quirúrgico.

 

Cómo identificar el problema

• En una exploración física durante consulta médica, al detectar abultamientos en la ingle, abdomen, muslos o genitales. El bulto puede aumentar de tamaño cuando la persona se pone de pie y desaparecer cuando se acuesta.

• Al presentar malestar o dolor en la zona afectada que empeora al final del día o después de estar de pie durante largos períodos

• Cuando existe dolor al levantar cosas, toser, estornudar o hacer actividades físicas.

• Se padece una sensación de debilidad o de presión en la ingle.

• Presenta molestia o dolor al orinar o evacuar.

 

Conozca más…

El signo más característico del sitio de la lesión es un abultamiento bajo la piel del abdomen o de la ingle y existe molestia o dolor al pararse, hacer esfuerzo o levantar objetos pesados.

Por eso es importante tomar algunas precauciones, por ejemplo, aplicar una técnica adecuada para levantar objetos pesados, mantener un buen peso y consumir más fibra y líquidos para evitar el estreñimiento.

Recuerde, el único tratamiento para atender las hernias es a través de una cirugía.

 

Fuente: Secretaría de Salud

 

Dr. Carlos Alberto Rodríguez Rubio

Cirugía general y laparoscopía

Cirugía de trasplante renal

Cédula Profesional: 4753190

Cédula Especialidad: 7046756


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