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Siempre será mejor prevenir

Es posible que en los últimos años, sobre todo si usted querido lector vive en Sonora, haya escuchado o leído sobre la “rickettisiosis”, también conocida como la enfermedad de las garrapatas o más específicamente sobre la fiebre manchada por rickettsia rickettsii (FMRR).

Lo anterior, como consecuencia a la gran difusión que los servicios de salud en nuestro estado, le han dado a esta enfermedad debido a su capacidad de generar severas complicaciones e inclusive, en no pocas ocasiones, la muerte.

La fiebre manchada por rickettsia rickettsii toma su nombre precisamente por una característica clínica que lamentablemente se observa en las fases avanzadas de la enfermedad (más de cinco o siete días de evolución), que se caracteriza por manchas en la piel (piel moteada) en diferentes partes del cuerpo.

Lo anterior, producto de sangrados y perdida de líquidos secundario a las complicaciones asociadas al retraso en su detección, y por lo mismo de un inicio inoportuno del tratamiento específico que ha demostrado ser eficaz para su curación.

 

Así se transmite

La vía más común es a través de la mordedura de la garrapata café y común del perro, la cual también la podemos encontrar en los pisos de tierra de nuestras casas y patios, así como en paredes que por su material presentan hendiduras o huecos.

Las garrapatas necesitan alimentarse de sangre para completar sus ciclos de vida, y si bien es cierto se les facilita más tomar la de los perros, en ocasiones pueden también buscar directamente la nuestra, y esto incluye claro, la estrecha relación que muchos, en especial nuestros niños, tienen con los perros, pero sobre todo cuando no mantenemos en ellos una frecuencia adecuada de limpieza, desparacitación y aplicación de medicamentos que previenen la adhesión de garrapatas a su cuerpo.

Felizmente esta enfermedad no se contagia por tocar, abrazar o besar a una persona enferma de FMRR, ni tampoco porque esta persona estornude o tosa cerca de nosotros.

 

Los signos y síntomas

Una vez introducida la rickettsia rickettsii a nuestro torrente sanguíneo, esta se distribuye por la misma vía a diferentes partes de nuestro cuerpo, de ahí que la infección se manifieste de forma generalizada y ataque a diferentes órganos al mismo tiempo.

Los signos y síntomas de la enfermedad no inician en el momento de la mordedura, de hecho suelen transcurrir alrededor de siete días, a veces menos o a veces más, para iniciar con las manifestaciones clínicas, que una vez iniciadas se caracterizan por la presencia de elevación de la temperatura corporal (fiebre), dolor de músculos y articulaciones (mialgias y artralgias), dolor de cabeza (cefalea) y por lo mismo malestar general.

En este punto, estos signos y síntomas pueden parecerse a muchas otras enfermedades que también los presentan en sus inicios, por lo que aquí lo más importante será mencionarle a nuestro médico la presencia de antecedentes de riesgo para FMRR.

Entre las anteriores se encuentran: haber evidenciado en nuestro domicilio la presencia de garrapatas, el tener o haber tenido un perro en nuestra casa, o haber estado en contacto estrecho con uno aunque no haya sido nuestro, más aún si logramos ver que tenía garrapatas, o inclusive si hubiéramos retirado o evidenciado alguna garrapata adherida a nuestro cuerpo.

Comentar esta información con nuestro médico, será de vital importancia.

 

Atención medica

El inicio del tratamiento específico en los primeros cinco días de iniciado los síntomas, eleva considerablemente la posibilidad de curación sin llegar a presentar complicaciones secundarias.

Cuando lamentablemente el tratamiento no es iniciado en estos cinco días, entonces se presentan los primeros signos de complicación: uno de ellos, y que aparece entre el segundo y cuarto día de haber iniciado la fiebre, es la presencia de un sarpullido (petequias) en varias partes de nuestro cuerpo, y que en muchas ocasiones, se ve también en las palmas de las manos y plantas de los pies, esta manifestación clínica es la que en tres o cuatro días más de evolución se convertiría en las machas características descritas al principio, pero que aparecen ya en estados avanzados y complicados de la enfermedad.

Por lo anterior la importancia, que ante el inicio de los primeros síntomas, busquemos rápidamente atención médica y hagamos hincapié de la presencia de uno o más de los factores de riesgo, e insistamos con nuestro médico el que considere siempre la FMRR como parte de sus posibles diagnósticos.

 

Dr. José Luis Alomía Zegarra

Médico Epidemiólogo de Gestión

Jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica del Hospital Infantil e Integral de la Mujer del Estado de Sonora

Vicepresidente del Colegio de Profesionales de Salud Pública del Estado de Sonora

Cédula Profesional: 3928018


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