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La vida después de un infarto

Un infarto es la muerte de tejido del corazón (miocardio) secundario a la obstrucción de una o más arterias de las llamadas coronarias, que son las que nutren el corazón. Esta es la causa más común, y es secundaria a ateroesclerosis, en la que las arterias se dañan con el paso del tiempo y forman placas de colesterol y calcio que al romperse o exponerse desatan un fenómeno en el que se forma un coágulo que obstruye la arteria, e impide el flujo de sangre a ese segmento del corazón, que si no se resuelve lleva a la muerte del tejido cardiaco.

 

Cuando es atendido adecuadamente y a tiempo (en menos de dos horas de iniciado el proceso de dolor u otros síntomas de infarto) y se logra el abrir la arteria con medicamentos o por angioplastia, se puede evitar las complicaciones y disminuir el tamaño del infarto.

 

Ahora, si el paciente fue atendido a tiempo, o no fue atendido a tiempo y no se pudo reestablecer el flujo de la arteria, ¿qué pasa con el paciente?

Primero que nada, se debe de establecer el riesgo del individuo de tener complicaciones de acuerdo a lo que sucedió en el infarto: si presentó arritmias graves, requirió asistencia con ventilador mecánico, si tuvo muerte súbita, si se destapó la arteria o si otras arterias tienen daño. Esto lleva al médico a establecer si el paciente requiere de supervisión estricta, o puede ser dado de alta sin mayores riesgos. Al egreso del paciente, su cardiólogo debe de explicarle qué puede y qué no puede hacer. Hay que indicarse los datos de síntomas u otros signos que señalen la posibilidad de complicaciones.

 

Retome el control

Al ir a su casa, vendrán muchas preguntas: ¿Cómo me cuido? ¿Me dará otro infarto? ¿Haré lo mismo que antes? ¡Y muchas más! Lo primero es conocer los medicamentos, horarios y efectos secundarios, y apegarse al tratamiento.

 

Si, lo sé, son muchas pastillas… Pero créanme, si lo indicamos, es porque el paciente lo necesita. Si tiene dudas, pregunte a su médico antes de su egreso del hospital, o a las enfermeras que lo han administrado.

Después sigue la prevención secundaria. Esto significa, hacer que no tenga un nuevo infarto. Para eso se verifican los factores de riesgo cardiovascular: tabaquismo (suspender definitivamente y sin pretextos por completo), control de la presión, glucosa y colesteroles en forma estricta y personalizada. Ver el peso, índice de masa corporal y perímetro abdominal, y con ello lo que los pacientes temen y menos quieren: cambiar su alimentación por una que sea sana.

 

No creo que sea posible hablar de la alimentación por completo en este artículo, pero no hace falta más que lógica para evitar un infarto: la dieta mediterránea y el sentido común de cambiar las miles de calorías de carbohidratos de las harinas blancas y azúcares refinados, junto con las grasas animales, por verduras frescas y otras fuentes de proteínas como pescados y aves.

 

Ser mejor que antes

Ahora la actividad física. Si no lo ha hecho, es el momento de iniciar con actividad física regular. Mínimo 30 minutos de actividad física moderada (caminar, bicicleta, nadar) 6 días a la semana. Aquí es donde los programas de rehabilitación cardiaca son útiles, porque el paciente hace ejercicio supervisado, ajustado y personalizado de acuerdo a lo que haya pasado con su corazón.

 

Son muchas las creencias que hay sobre la actividad física y lo que puede hacer un paciente. Habitualmente a las 4 semanas ya puede reintegrarse por completo a actividades de la vida diaria y el trabajo, lo cual incluye manejar, actividad sexual, pero siempre se debe de individualizar cada caso y ser aconsejado por su cardiólogo.

 

El conocimiento y la comunicación con su médico es lo más importante, y no debe de haber lugar para dudas o vergüenza al momento de preguntar sobre lo que pueda hacer cada individuo. Y recuerde que el paciente no puede ser el mismo que fue antes del infarto. Tiene que ser mejor que lo que era antes para que no le dé otro infarto.

 

Dr. Iván Serna Santamaría

Cardiólogo

subespecialidad en rehabilitación cardiaca

Centro de diagnóstico cardiovascular y rehabilitación cardiaca

Mateo Ramírez 24, Col. Constitución.

Teléfono: (662) 215-79-25

Cédula Profesional: 3909560
Cédula Especialidad: 5212185


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