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El verano, la arena y la familia

Mucha gente vive casi todo el año a la espera de que llegan las ansiadas vacaciones de verano. En la mayoría de las ocasiones estas fechas constituyen el periodo más largo sin actividad laboral, lo que nos permite “disfrutar” de más tiempo para hacer “todas” las actividades que deseamos hacer durante el año y no tuvimos tiempo, las comillas son intencionales.

Lo que inicialmente se constituye en un tiempo de relax, en muchas ocasiones acaba siendo una fuente más de estrés, muchos llegan a su trabajo después del periodo estival con esta frase: “Necesito unas vacaciones para recuperarme de las vacaciones”.

 

La realidad es que es prácticamente imposible conseguir las vacaciones perfectas que nos venden en televisión. Si la persona no tuvo la precaución de organizar con tiempo sus vacaciones, que suele ser muy raro, de golpe se encuentra con una realidad.

 

Para comenzar, los precios están mas inflados de lo que habitualmente se encontraría ese mismo servicio, porque es temporada alta, que significa algo así como “como va a venir más gente, vamos a ponerlo más caro, total la gente lo paga porque son vacaciones”; de esto saben mucho los que vacacionan en septiembre, que obtienen los mismos productos muchos más baratos, “pero no es lo mismo”. Aparece el estrés por falsa necesidad de ir a un sitio, frente a la realidad del precio.

 

Paciencia: un gran tesoro

Si usted es de los que se traslada, comienza el suplicio de la preparación de las maletas, el desplazamiento, las carreras de última hora y muchas más actividades que normalmente ocurren.

 

Sin embargo, me gustaría centrar el presente en algo más relevante que casi siempre obviamos. En este periodo es cuando más tiempo pasamos con nuestra familia. Es algo muy curioso, pero la realidad es que durante todo el año realmente los vemos sólo unas pocas horas al día, y con suerte algunas más el fin de semana.

 

Ahora es cuanto más tiempo pasamos con ellos de forma seguida, lo que puede implicar que aparezcan más conflictos y discusiones. Los psicoterapeutas, y también los abogados, sabemos que después de periodos vacacionales aumentan las terapias de pareja, y los procesos de divorcio, al estar juntos nos damos cuenta de que no nos aguantamos.

Como dijo un paciente en una ocasión: “Hay algo más insoportable que la arena de la playa, la familia política que también se mete por todos los lados”.

 

La mayoría no contamos con una planificación de actividades a realizar, y nos encontramos con situaciones que acaban por implicar nuevas fuentes de estrés.

 

Tiempo para todos

Algunas recomendaciones para esta temporada. Si usted tiene niños, es claro que ellos no van a pasar todo este tiempo viendo la televisión o jugando videojuegos, pueden hacerlo, pero ni es lo ideal, y, aunque no lo crea, tarde o temprano se cansarán.

 

Busque actividades con ellos, de tal forma que puedan pasar unas horas al día fuera de la casa de preferencia con actividades físicas, eso los ayudará a canalizar su energía de una forma más útil, lo que reducirá su nivel de activación dentro de la casa. Es por ese motivo que en estas fechas proliferan los cursos de verano y los campamentos infantiles.

 

En cuanto a las parejas, planifiquen actividades juntos, busquen una pequeña escapada, unos días o unas horas; realicen alguna actividad que sea placentera, sino para ambos, porque es muy complicado que una actividad sea placentera por igual para ambas partes, al menos que no sea desagradable, e intenten ambos opinar sobre las actividades a realizar, a veces algo tan simple como salir a pasear y tomarse un helado puede ser algo muy gratificante.

 

Y por último, si va a viajar, intente hacerlo ligero de equipaje, las mayorías de las maletas cargan ropa “por si acaso” que casi nunca sale de la misma. Si va en coche no se preocupe por la hora, le puedo asegurar varias cosas de antemano: va a encontrar tráfico, hará calor, va a tener que parar, los niños se quejarán y finalmente el destino al que usted va, seguirá allí cuando usted llegue.

 

Gozar las vacaciones implica disfrutar de las actividades que realiza en ellas, sean las que sean; si le gusta lo que hace, disfrutará sus vacaciones.

Y un último consejo, maneje con precaución, no tome alcohol si va a ponerse al volante, duerma bien antes de salir a carretera, respete las señales y las instrucciones de socorristas en playas y piscinas, que sus vacaciones sean inolvidables por lo bien que lo pasó nunca por otros motivos.

 

Psic. Raúl Martínez Mir

Psicología

Catedrático de la Universidad de Sonora

Celular (662) 148-88-50

Cédula en trámite


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Cuando de actividades recreativas se trata, también se necesita de un plan de acción que busque disminuir nuevas fuentes de estrés.

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