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La guerra de Lupita

Permítaseme un experimento mental, imaginemos a Lupita en la época prehispánica; Titlacahuan, entre otras deidades, era el dios omnipotente capaz de causar enfermedad. Lupita sufría cáncer de mama. Como respuesta, nuestros antepasados aborígenes poseían una amplia gama de productos naturales incluyendo el temazcal.

Viajando a través del tiempo y reapareciendo en una época tras otra, el Dorian Gray del cáncer, mientras recorre el arco de la historia, su tumor en la mama sigue siendo el mismo congelado en una fase y un comportamiento.

El caso de Lupita con cáncer de mama nos permite recapitular los avances pasados en la terapia del cáncer y considerar su futuro: ¿cómo ha cambiado el tratamiento y el pronóstico en los últimos 1000 años? ¿Qué le pasaría a Lupita en el nuevo milenio?

La hacemos retroceder en el tiempo y la llevamos a una clínica egipcia (en el 2500 a.C.) en donde se autoprescribe la forma más primitiva de mastectomía, que un esclavo griego se encarga de realizar.

 

El camino: avance de los métodos Luego, 200 años después, en Tracia, Hipócrates (460-370 a. C) identifica un tumor como un Karkrinos (cáncer en griego) y da así un nombre a la enfermedad un resonará a los largo de su futuro.

Claudio Galeno (en 168 d.C.) formula la hipótesis de una causa universal: una sobredosis sistémica de bilis negra, melancolía atrapada, pero el tumor sigue creciendo, reapareciendo, invadiendo y generando metástasis.

Los cirujanos medievales entienden poco de la enfermedad de Lupita, pero le cercenan el cáncer con cuchillos y escalpelos. Algunos proponen como tratamiento sangre de rana, láminas de plomo, estiércol de cabra, agua bendita, pasta de cangrejo y sustancias químicas

En 1778, en Londres en su hospital John Hunter, le asigna una etapa clínica al cáncer de Lupita: cáncer de mama precoz y localizado o cáncer tardío, avanzado e invasivo. Para el primero, Hunter recomienda una operación local; para el segundo compasión remota.

Lupita vuelve a aparecer en el siglo XIX, en un nuevo mundo de la cirugía, en la clínica de William Halsted en Baltimore, en 1890; su cáncer se trata con la terapia más audaz y definitiva hasta el momento, la mastectomía radical con una gran escisión del tumor, la eliminación de los músculos pectoral mayor y menor, así como los ganglios regionales de la axila.

A comienzos del siglo XX los oncólogos radioterapeutas tratan de suprimir el tumor localmente por medio de rayos X. Hacia las década de 1950 otros cirujanos comienzan combinar las 2 estrategias: el cáncer de lupita recibe una mastectomía simple y seguido es irradiada.

 

Vista hacia el futuro

En los años 70 surgen nuevas estrategias terapéuticas. Tras la cirugía es llevada a quimioterapia de combinación para reducir la posibilidad de recidiva. El tumor da positivo para receptores de estrógenos y se añade tamoxifen por 5 años para impedir la recurrencia.

En 1986 Lupita descubre que su tumor es Her2/neu positivo amplificado y se le añade herceptin al tratamiento.

Es imposible discernir el impacto de estas terapias sobre la supervivencia de Lupita, el cambiante paisaje no permite una comparación directa, pero probablemente la hayan aumentado entre 17 y 30 años.

A mediados de la década de 1990, la gestión del cáncer de mama toma otro cariz. El diagnóstico de cáncer de mama a edad temprana la lleva a preguntarse si es portadora de una mutación en BCRA-1 o BCRA -2, en la secuencia de su genoma y, en efecto, se encuentra una mutación.

Lupita ingresa para detectar la presencia de tumor en la otra mama y también se hace la prueba a sus dos hijas; al salir positiva la prueba se le propone mastectomía profiláctica o tamoxifen para impedir la aparición del cáncer de mama.

En el caso de las hijas, se hace resonancia magnética nuclear y se identifica una masa en una de ella, tras comprobarse que se trata de un cáncer, se extirpa con cirugía en etapas iniciales, la otra hija decide se le haga mastectomía profiláctica subcutánea.

Ahora llevemos a Lupita al futuro, año 2050….Llegará al hospital con un dispositivo de memoria de tamaño de un USB que contiene la secuencia completa del genoma de su cáncer, donde se identifican todas las mutaciones en todos los genes.

Las terapias se dirigirán contra esos genes alterados o mutados, después iniciará una combinación de fármacos dirigidos, probablemente tomará medicamentos el resto de su vida, ya sea para prevenir, curar o mitigar la enfermedad así la enfermedad se convertirá en una enfermedad crónica como los es hoy la diabetes, la hipertensión o incluso la infección por HIV.

 

Dr. Renny del Valle García Marcano

Cirugía oncológica

Torre Médica CIMA Piso2

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