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Una forma de trascender

¿Por qué es importante la donación de órganos? Antes de responder a esta pregunta, debiéramos de empezar por definirla: “Es el acto de donar u otorgar los órganos del cuerpo para diversos fines”; lo más común y hacia donde más se enfoca este acto es para los trasplantes de órganos y tejidos.

 

De esta manera, antes de señalar la importancia de la donación, y sus implicaciones sociales, debiéramos entonces también explicar acerca de los trasplantes de órganos y su trascendencia desde una perspectiva médica.

 

Existen enfermedades que se originan porque uno o varios órganos dejan de funcionar por diversos motivos, a esto se le conoce como insuficiencia porque dicho órgano no alcanza a realizar una función adecuada o suficiente para las necesidades del cuerpo.

 

Así por ejemplo, tenemos que ante la incapacidad de los riñones de eliminar toxinas o el exceso de líquido en el cuerpo, el individuo presenta insuficiencia renal, o bien, cuando se tiene un corazón que no puede bombear la sangre a todo el cuerpo de manera adecuada se presenta lo que se conoce como insuficiencia cardiaca, y así como estos ejemplos tenemos otras enfermedades que deterioran progresivamente el cuerpo e invariablemente llevan al fallecimiento.

 

Lamentablemente para las condiciones patológicas como las arriba señaladas o como en una cirrosis hepática, no existe cura disponible y los padecimientos o síntomas son tratados únicamente con el manejo de medicamentos o con mecanismos automáticos complejos que ayudan a hacer más ligera la enfermedad.

 

Por ejemplo, tenemos la hemodiálisis para el caso de la insuficiencia renal, donde la persona tiene que literalmente conectarse a una máquina que le purifica la sangre durante un proceso que dura de dos a tres horas, tres veces a la semana. Esta situación, aunque es indiscutible que alivia los síntomas de la enfermedad, no cura la misma y al contrario, progresa y hace que la calidad de vida de la persona sea muy cuestionable.

 

Los pasos del proceso

Bueno y entonces, ¿qué tiene que ver la donación de órganos con todo esto? Ahora me explicaré. Ante la situación de las enfermedades arriba mencionadas, además existe una terapia que sí restituye la función en su totalidad de los órganos en lugar de sustituir algunos de sus mecanismos motores.

 

Esta terapia es el trasplante, que no es otra cosa más que colocar en el enfermo un órgano (de los que se encuentran enfermos) pero sano y que proviene de otra persona. Este tratamiento se planteó por primera vez en la década de los años treinta del siglo pasado y se determinó que era médicamente viable y certero, de ahí que sea actualmente un tratamiento mundialmente aceptado para tratar las insuficiencias renales, cardíacas, pulmonares, pancreáticas, hepática y/o de intestino.

 

Pero ¿y después qué? Es importante saber que una persona a quien se le ha trasplantado un órgano prácticamente puede llevar una vida tan normal como cualquier otra, pues puede reintegrarse a un trabajo formal y de tiempo completo, puede hacer actividades deportivas como cualquier otra persona no trasplantada, pero sobre todo puede disfrutar de una segunda oportunidad de vida.

 

El trasplante es una opción real de curación, situación que he comprobado con cada uno de los pacientes a quien le he realizado un trasplante, sean de hígado o de riñón.

 

Unidos por el bienestar

Ahora bien, ¿qué se necesita para un trasplante, una vez que se padece una enfermedad susceptible de ser tratada por este medio? Pues en prioridad de cosas, antes que nada, el órgano. A lo que llamaríamos la materia prima, y es aquí donde entra la donación de órganos, pues estos solamente se pueden obtener de la donación voluntaria, libre y altruista de otra persona.

 

Es muy importante aclarar que es el órgano lo que se dona; no sus consecuentes cirugías y hospitalización, por lo que en el proceso de la donación se generan costos como la cirugía de trasplantación del mismo que sí que es importante cubrir.

 

En algunos casos puede ser por parte de una persona que en vida dona un riñón, ya que tenemos dos, y no pasa nada si nos quedamos con uno y estos trabajan perfectamente; también en ocasiones se puede donar parte de un hígado (como de un padre a un hijo) o parte de un páncreas o de pulmón, pero aunque es viable hacerlo, la donación en vida implica un riesgo para el que dona el órgano; por lo tanto, los esfuerzos mundiales están enfocados a lograr y aumentar la donación por muerte encefálica, situación en la cual una persona ha fallecido pero por medio de medicamentos y aparatos es posible mantener funcionando unas horas o días los órganos vitales para poder llevar y lograr una donación y por consiguiente el trasplante.

 

Para concluir, lo importante es que la donación de órganos es un acto supremo de solidaridad, de bondad, pues si bien quizá sólo unos cuantos podamos en el futuro estar en la situación de requerir un trasplante, lo que es indudable es que el 100% de todos estaremos en la posibilidad de ser donantes.

 

Recordemos, como dicen “…Al morir, no te lleves tus órganos al cielo, el cielo sabe que los necesitamos aquí”.

 

Dr. Ernesto Duarte Tagles

Impulsor de la donación de órganos y tejidos

Cirugía general y de trasplantes

Hospital CIMA

Cédula Profesional 2765755

Cédula Especialidad 4412494


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