Compartir nota:

Quererse es cuidarse

Alcohol y tabaco. Dos drogas legales y socialmente permitidas; relacionadas al relajamiento, al status, a la mayoría de edad, a ser cool y divertido. Cualquier evento social tendrá que ser relacionado al alcohol, y deberá tener un lugar donde fumar o el pretexto para salir a relajarse a “echarse” un cigarro.

 

Con esos antecedentes sociales, no es raro que haya una gran cantidad de fumadores y bebedores sociales. La proporción aproximada de fumadores en México está entre el 16 y 20 % desde los 15 años de edad. Se calcula que uno de cada tres fumadores es mujer, y cerca de la mitad del total fuma 10 o más cigarrillos al día.

 

En cuanto a la bebida, no hacen falta cifras para reconocer la cantidad de alcohol que se bebe en nuestra localidad, cada vez más frecuentes en menores, y conforme avanza la edad, la cantidad con más razón, decayendo a partir de los 55 a 60 años.

 

Somos líderes en el país por la cantidad de cerveza que se bebe por total de la población. Lo cual fomenta dentro las familias el permitir beber desde la adolescencia; los padres y adultos irresponsables de estos jóvenes adelantan el inicio del consumo de bebidas alcohólicas sin conocer las consecuencias.

 

No hace falta demostrar mucho los efectos dañinos de ambas drogas. Si hablamos de cigarro, la gente piensa más en enfisema y cáncer cuando hablamos de riesgos en la salud. Lo que no saben es que para cuando tienen alguno de los dos, ya tienen daño en sus arterias.

 

Los dos enemigos

El tabaco produce daño directo en las arterias, promueve la aceleración de la ateroesclerosis, proceso que inflama y obstruye las arterias. Quien fuma tiene cinco veces más riesgo de tener un infarto, algún procedimiento cardiaco, hemorragia o infarto cerebral.

 

Este riesgo desaparece 15 años después de haber dejado de fumar. Si la persona tiene antecedentes de diabetes, o bien se combina con algún otro factor de riesgo (hipertensión, obesidad-sobrepeso, antecedentes familiares de enfermedades cardiacas, colesterol alto, estrés), el efecto negativo se potencia, se multiplica en lugar de sumarse.

 

Quien dice que se fuma uno de vez en cuando también tiene riesgo, aunque sea menor que el que fuma más frecuentemente. No hay medida baja para quien fuma, si lo hace está en riesgo y ya.

 

Lo más terrible es quien ya tuvo un infarto o procedimiento cardiaco y sigue fumando; es una total aberración (para no decir groserías), ya que tiene más riesgo de un evento adverso y requerir un nuevo procedimiento e internamiento.

¡Se deja de fumar y ya!

 

En cuanto al alcohol, se tiene una medida para el consumo de bebidas alcohólicas y está relacionado con la cantidad de alcohol que tiene cada bebida. Siempre se tiene la idea de que por beber “fuerte” es peor que cerveza, pero si toma seis cervezas o seis caballitos de tequila, es la misma cantidad de alcohol.

 

Informados en salud

El alcohol es un tipo de azúcar que actúa como una carga extra de glucosa, y sabemos lo que los azúcares hacen en el cuerpo y su efecto en la ateroesclerosis.

 

Quien bebe en forma excesiva debe moderar su consumo. La otra situación colateral es que quien bebe de esa forma se alimenta de botanas no saludables (¿o acaso conocen a alguien que beba comiendo verduras o comida sin grasa?) que son malas para las arterias.

 

Podemos ser tolerantes, como médicos, en cuanto al consumo de alcohol, cuyos efectos benéficos en el vino tinto han sido demostrados, pero al igual que los medicamentos, tiene su medida, la cual no debe excederse por los efectos secundarios.

 

La recomendación son dos medidas estándar de alcohol al día para hombres y una para mujeres, y no son acumulables. Una bebida estándar es por ejemplo una lata de cerveza, un caballito normal de tequila, una copa normal de vino, una medida de whisky, etcétera.

 

En cuanto al cigarro, la palabra es no, no es negociable, es dejarlo por completo, es prohibir a los menores que lo hagan, es no promover su uso, es evitar el humo de segunda mano, es definitivamente no permitirlo si no se quiere estar enfermo del corazón, y punto.

 

Como cardiólogo, es difícil lidiar con las costumbres arraigadas y la permisibilidad legal, pero siempre trabajamos en la información y el buen juicio de las personas para cambiar la percepción social del tabaco y el alcohol. Esperando siempre que en sus casas hagan los cambios necesarios para evitar estos malos hábitos, les deseamos salud cardiovascular y buen fin de año.

 

Hábitos que dañan

Alcohol

•Representa una carga extra de glucosa

•Daña a los músculos cardiacos si se consume en exceso

•Fomenta el consumo de alimentos grasos

 

Tabaco

•Daña directamente las arterias

•Promueve la ateroesclerosis

•Aumenta el riesgo de infarto

 

Dr. Iván Serna Santamaría

Cardiólogo con subespecialidad en rehabilitación cardiaca
Centro de diagnóstico cardiovascular y rehabilitación cardiaca

Reforma #273. Centro Médico del Río, Módulo I

Teléfono: (662) 215-79-25

Cédula Profesional: 3909560
Cédula Especialidad: 5212185


Más del autor

Un combate a tiempo

Existen muchos mitos acerca de este tipo de grasa, por lo que es importante aclarar su definición y cómo combatirla.

Quererse es cuidarse

Hagamos lo pertinente desde nuestro círculo social para erradicar estos dos hábitos que impactan negativamente en la salud; conozca cuáles son sus ...

Hagamos la diferencia

Participemos en esta conmemoración mundial con acciones diarias: informemos a los demás y cuidemos de nuestra salud.

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

MARKETING SOLUTIONS

Quinta Mayor 181 Col. Las Quintas.
CP 83240
publicidad@buenasalud.org

Tel: (662) 236 25 00