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Del enojo a la empatía

La violencia en todas sus presentaciones es un problema global de actualidad. Muchas veces la conducta violenta es la manifestación de problemas del estado de ánimo, ansiedad o frustraciones, por lo que es muy importante tener presentes estas condiciones en cualquier caso de violencia.

 

Como psiquiatra constantemente hay que dedicar tiempo en la atención de los pacientes con antecedentes de conducta violenta en entender los motivos que contribuyen a que ésta se presente, además de tratar de comprender que se esconde detrás de la ira y agresividad.

 

Puede manifestarse desde frustración hasta hostilidad, ya que no es lo mismo ira a hostilidad; la primera describe un sentimiento de irritabilidad, enojo y frustración, mientras que la hostilidad involucra el deseo de venganza, el descargar la ira en alguien más. La ira es causa y efecto de ansiedad y alteraciones del estado de ánimo, además de tener efectos negativos en la salud.

 

Tratar de suprimir la ira sin comprender las causas de la misma es como tratar de frenar un automóvil a toda velocidad, es muy fácil perder el control. Tampoco es recomendable tomar una actitud pasivo-agresiva ya que este tipo de comunicación aleja a las personas y dificulta el obtener ayuda.

Entonces si tanto el ser agresivo como el reprimir los sentimientos son malas respuestas para el control de la ira, ¿qué se puede hacer al respecto?

 

Tiempo de avanzar

Existen algunos consejos que pueden ayudar a manejar mejor estos sentimientos.

 

•Conózcase. ¿Es del tipo de personas que explotan a la primera provocación o se guarda el resentimiento hasta que ya no puede más y después estalla la ira? Es difícil controlar los impulsos bajo la influencia de la ira, lo mejor es conocer cómo reaccionamos a fin de evitar llegar a ese punto de quiebre.

 

Al estar enojados las áreas del cerebro relacionadas con el control de los impulsos están demasiado activas, lo que nos complica pensar con calma y hace que actuemos de manera irracional, por lo que es importante conocernos para evitar llegar a ese punto o saber de qué manera podemos calmarnos una vez que estemos cerca de explotar.

Evite todo lo que le esté provocando, respire profundo, camine un poco, distráigase con una película, un libro, meditación, ejercicio u oración, lo que más le ayude a sentirse en control.

 

•Comprenda. Entienda el motivo de su coraje, tal vez se siente lastimado, triste o frustrado, a veces pensamos que el motivo de nuestra ira es una persona o situación, cuando en realidad el motivo es que nos sentimos lastimados, rechazados o tristes. Una vez que identifique la emoción que le lleva a sentir el enojo la comunicación se vuelve más fácil.

 

•Cuide la culpa.Identifiquemos qué es lo que sentimos. Es muy fácil culpar a algo o alguien por nuestros sentimientos. A veces estamos cansados, enojados, estresados o infelices por alguna situación y descargamos todas nuestras emociones negativas en la primer persona o situación que nos encontramos enfrente, en ocasiones son personas cercanas que tratan de ayudarnos y eso las aleja de nosotros, complicando la situación, además que genera más frustración por desquitarnos con alguien que no es la verdadera causa de su enojo.

 

•Analice. Enfóquese en los motivos por los cuales se siente enojado, triste o frustrado sin perder de vista las razones que pudieron haber originado la situación que desencadeno los sentimientos negativos. A veces hay que ponernos en los zapatos de los demás y tratar de entender por qué la gente actúa de la manera que lo hace, no toda la gente anda por la vida con la intención de hacer infelices a los demás y los problemas de comunicación y malentendidos son más comunes de lo que creemos. Hable directamente con las personas involucradas en su problema sin el afán de buscar confrontaciones, sino de entender los motivos que originaron su problema.

 

•Sea compasivo. Cuando nos acercamos a alguien con una actitud hostil o agresiva es lógico que las personas se pongan a la defensiva o tal vez reaccionen con los mismos sentimientos negativos de vuelta, en cambio si tratamos de ser empáticos generamos una apertura que facilita la resolución de conflictos.

 

•Comuníquese. Cuando hable de sus problemas o sentimientos utilice la palabra “yo” y hable de cómo se siente. Evite el señalar los errores de los demás, mejor permítales que compartan con usted su punto de vista y trate de entender su posición, si la otra persona se comporta de manera abiertamente agresiva o pasivo-agresiva hacia usted, hágale saber que no está tratando de buscar una confrontación, actúe con calma y si siente que puede perder el control, discúlpese y busque otro momento para continuar el diálogo de manera asertiva.

 

Recuerde, la ira es un reflejo emocional y debemos reconocerlo para poder convertirlo en una respuesta asertiva y no una reacción destructiva, y para lograrlo debemos trabajar en valores como la paciencia, compasión y empatía.

 

Dr. Luis Daniel Ávila Gámez

Médico Psiquiatra

Certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría

Clínica Maya

www.sanamente.com.mx

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Teléfono: (662) 208-30-24

Urgencias: (6622) 24-51-92

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