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Instrucciones de limpieza y cuidados

Ya sea por experiencia propia o por la forma de los genitales femeninos, generalmente se facilita más entender cómo deben limpiarse las niñas que los niños. Por eso en esta ocasión nos enfocaremos en los varones.

Primeramente, conozcamos la anatomía de los genitales masculinos externos, se conforman del pene (con un prepucio, un glande o cabeza del pene y un frenillo) y una bolsa escrotal, en donde se alojan dos testículos, y se ubican en la región media de la pelvis, entre las piernas del niño.

Al momento del cambio de pañal, debemos colocarnos en una superficie limpia y plana. Retiramos y apartamos el pañal sucio. Podemos usar toallitas húmedas comerciales (sin alcohol), gasas o algodones mojados en agua.

 

Se debe limpiar la piel sucia, a veces desde el ombligo hasta la espalda, movilizando el pene y el escroto. Hay que asear de adelante hacia atrás levantando ambas piernas con una mano. Después de revisar que retiramos todos los restos visibles, separamos los pliegues para limpiarlos nuevamente con suavidad, pues estos serán las zonas más sensibles a rozaduras.

 

Si se facilita, puede lavar con agua y jabón, y secar delicadamente la zona cubierta por el pañal. Después, aplicamos crema protectora solamente en las partes externas de los genitales, los pliegues, alrededor del ano y las nalguitas. La crema que tiene óxido de zinc como ingrediente principal crea una barrera impermeable en la piel para que la humedad a la que está expuesta.

 

Al momento del baño del niño, se recomienda con delicadeza bajar o echar hacia atrás el prepucio, y lavar con abundante agua. No hay que hacerlo con fuerza, sólo retraer hasta topar; no importa si no se logra ver la cabeza del pene. Este excedente de piel puede almacenar restos de heces, orina, sudor y otros residuos, que debemos retirar para no favorecer infecciones.

 

Circuncisión: sus indicaciones médicas

Es importante mencionar que la retracción del prepucio sobre el glande es posible en el 50% de los niños en su primer año, e incrementa al 80% a los 10 u 11 años. Ya que si esto no se presenta en la adolescencia, habrá que acudir a valoración, pues se considera una fimosis patológica.

Debemos hablar entonces de la circuncisión, el procedimiento quirúrgico mediante el cual se retira la piel del prepucio que recubre el glande.

 

Es una práctica frecuente desde tiempos ancestrales. En el antiguo Egipto y Sumeria, tenía lugar en la pubertad como un rito de paso hacia la edad adulta. La circuncisión del recién nacido, la efectuaron los hebreos, considerándola como un pacto sagrado. En la actualidad, se practica en su mayoría para continuar con una tradición religiosa, social o cultural.

Pero, ¿debe realizarse de forma rutinaria en todos los bebés? Obviamente no. El procedimiento debe ser consentido por los padres y discutido con el médico pediatra, para efectuarse por un cirujano.

 

¿Cuáles son las indicaciones médicas para una circuncisión? La fimosis, condición en que la piel del prepucio no se retrae con facilidad, no amerita la operación a menos que se genere obstrucción del chorro de orina, pues puede condicionar infecciones en la vía urinaria. Otra indicación es la parafimosis, donde el prepucio no regresa a su posición después de una retracción y el anillo prepucial atrapa al glande y genera inflamación y dolor.

El presentar una balanitis (inflamación del glande o cabeza del pene) o balanopostitis (inflamación de la piel del prepucio) de manera recurrente también nos llevaría a considerar efectuar el procedimiento.

 

Como ventaja, en el primer año de vida, se reduce la probabilidad de cursar con las infecciones ya comentadas. Para el adulto, ofrece una protección parcial contra VIH y otras enfermedades de transmisión sexual como el virus del papiloma humano. Es más fácil mantener limpio un pene circuncidado, aunque los varones sin circuncidar pueden aprender a higienizarse debajo del prepucio una vez que puede retraerse.

 

Algunos afirman que la circuncisión reduce o incrementa la sensibilidad de la punta del pene, lo que compromete la relación sexual en una etapa posterior de la vida. Igual tiene riesgos como cualquier procedimiento quirúrgico.

 

Finalmente, la decisión, recalcando lo anterior, va a corresponder a los padres, después de informarse completamente por su médico.

 

Para su baño

•Bajar con delicadeza o echar hacia atrás el prepucio.

•Retraer hasta topar, sin fuerza; no importa si no se logra ver la cabeza del pene.

•Lavar con abundante agua la zona para no favorecer las infecciones.

•Secar y aplicar crema protectora en la parte externa de los genitales.

 

Dra. Marcela Maria Mevans Vidal

Pediatría

Hospital Infantil del Estado de Sonora

Hospital San José

Teléfono: (662) 109-05-31

Celular: (6621) 19-06-62

Cédula Profesional 7592413

Cédula Especialidad 9146014


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