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¿Se puede llegar a ser “más hombre”?

¿Se ha fijado como es más común para nosotros, los hombres, caer en conductas autodestructivas y tal vez hasta absurdas? Ejemplo de esto es cuando competimos y presumimos quién bebió mas alcohol; quién tiene mayor número de relaciones y parejas sexuales; quién manejó más rápido y alcoholizado; el desgaste excesivo que sufrimos en el trabajo; el comentar, e inclusive presumir que soportamos ciertas condiciones climáticas o inclusive cuánto dolor físico toleramos.

 

Si hiciéramos memoria y recordáramos las veces que nos hemos accidentado o que hemos enfermado, seguramente muchos coincidiríamos en accidentes y enfermedades similares. Por ejemplo: accidentes automovilísticos, lesiones por pleitos, accidentes de trabajo, debido a descuidos o por no seguir las normas de seguridad o no pedir ayuda; enfermedades como deshidratación, insolación, hernias, quemaduras, ansiedad, depresión, obesidad, enfermedades relacionadas con el corazón, entre otras.

 

¿Qué podemos hacer para evitar esto? Podemos empezar por tener hábitos saludables, como hacer algún ejercicio, cuidar nuestra alimentación, sueño y descanso, dedicar nuestro tiempo de esparcimiento a actividades placenteras como puede ser la lectura, la relajación, hobbies o bien, actividades que promuevan una sana convivencia y relación familiar y personal, sin necesidad de consumo de sustancias como el alcohol.

Estas alternativas no son nuevas para nosotros, sin embargo, son muy pocos los hombres que las realizan. Ejemplo de esto es que los datos estadísticos muestran que en México la esperanza de vida de los hombres es de 73 años y 78 para las mujeres. De manera similar ocurre en muchos otros países.

 

Consecuencias de los mandatos

¿Por qué la mayoría de los hombres no hace algo más por cuidarse? Está claro que todos aprenden los roles que “deben seguir” en sus vidas. Estos patrones suelen cumplirse sin analizar previamente las consecuencias en nosotros mismos y en nuestros seres queridos.

Desde la perspectiva de género, se analiza cómo estos roles y patrones suelen ser diferentes entre mujeres y hombres. En el caso de los hombres, se suele inculcar que deben demostrar ser fuertes, que difícilmente se van a lastimar y que no necesitan ayuda. Esto se traduce en una menor percepción de riesgo y vulnerabilidad, distinto a lo que comúnmente sucede con las mujeres.

 

¿Cómo se observa esto en lo cotidiano? Puede ser desde cosas sencillas como el no usar bloqueador o sombrilla, no llevar una alimentación sana o una dieta, comer deprisa, consumir en exceso bebidas energéticas (en lugar de simplemente descansar), no ir a consulta médica cuando hay dolor físico o emocional sino hasta que se presentan consecuencias graves, priorizar el trabajo en lugar de otras actividades, entre otras.

Tal vez para muchos de nosotros realizar este tipo de actividades pudiera asociarse como femeninas, pero a final de cuenta son maneras de cuidar nuestra salud.

 

Esta falta de cuidados en la mayoría de los hombres no sólo se presenta a nivel físico, sino también emocional. El mismo rol de género contiene el mandato social de ser fuerte física y mentalmente. Erróneamente, muchas veces entendemos esto último como ser estoico ante los problemas y creer que tenemos que resolver cada uno de los conflictos que se nos presentan, por lo que se puede llegar a acumular tanta tensión que puede generar frustración, impotencia, desesperación, angustia e inclusive llegar a una depresión.

 

Valorar la vida y disfrutarla

Como se puede evidenciar, el no saber manejar las emociones tiene consecuencias en diferentes áreas de la vida y en la salud.

Es importante tener en cuenta que el sentir emociones es parte natural de nuestras vidas. Inclusive aquellas emociones que no deseamos, como el miedo o la tristeza, que a la mayoría de los hombres nos cuesta reconocer, tienen su aportación positiva en nuestro cuidado personal. Aunque lo fundamental es no ser víctima de las emociones al negarlas o exacerbarlas, sino saber expresarlas. Como dijo Aristóteles: “Enojarse es fácil, pero enojarse en la magnitud adecuada, con la persona adecuada, en el momento adecuado eso es cosa de sabios”.

 

Para trabajar lo anterior de manera personal, resulta útil reflexionar acerca de nuestra cultura con respecto a la masculinidad. Debemos entender que no hay hombres “más hombres” que otros por el hecho de correr riesgos innecesarios o dañar su cuerpo. Es importante valorarnos como personas y ayudarnos para tener una mejor calidad de vida y disfrutar de ella.

Para fomentar autocuidados en la parte emocional, es muy útil practicar la empatía y la asertividad (entender y expresar nuestras emociones de manera adecuada) y comprender también que el control emocional es algo personal, que depende de nosotros y que podemos llegar a adquirir mediante la práctica constante.

 

Psic. Jesús Manuel Gutiérrez Águila

PSICOLOGÍA

Cédula Profesional: 021908

Celular: (662) 170-70-12


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