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El nacimiento de la medicina como saber científico

Si bien es cierto que el surgimiento de la medicina como saber científico estuvo emparentado con las prácticas mágico-religiosas de la antigüedad, la medicina, con todo, no nace de éstas, sino de las investigaciones y de las experiencias de los médicos que se encontraban anexos a los templos de Asclepio.

 

Poco a poco, estos médicos se distanciaron de los sacerdotes curanderos, hasta romper de tajo con ellos para consolidar un cuerpo de estudio autónomo, a saber, el de la medicina.

 

Además de la filosofía presocrática que influyó en el desarrollo de la medicina como un cuerpo sistemático de conocimiento, los sofistas también ayudaron a la calidad argumentativa encontrada en algunos tratados del Corpus Hippocraticum.

 

El Corpus Hippocraticum

Hipócrates fue el jefe de la escuela de Cos y enseñó medicina en Atenas, donde ya era considerado un gran médico por Platón y Aristóteles. La fama de Hipócrates llegó a tal grado que no sólo sus obras, sino las obras de toda la escuela de Cos y de toda la medicina antigua han adquirido el nombre de “Corpus Hippocraticum”, el cual se encuentra constituido por más de 50 tratados. Los libros que se pueden atribuir a Hipócrates son los siguientes: La antigua medicina, especie de manifiesto que proclama la autonomía de la medicina; El mal sagrado, libro que polemiza con la tradición mágico-religiosa en medicina; El pronóstico, tratado que pone de relieve la nota característica de la medicina; Los aires, las aguas y los lugares, texto que liga las enfermedades al medio ambiente en el cual se desenvuelven los agentes; Las Epidemias, colección de casos clínicos enfrentados por el mismísimo Hipócrates; Los Aforismos, colección de frases o breves sentencias doctrinales; y, el famosísimo Juramento. Hablemos sobre el juramento hipocrático.

 

El juramento hipocrático

Hipócrates y su escuela no se limitaron a dar un marco teórico para la medicina, sino que también vislumbraron su dimensión ética, acentuando el temperamento moral que debe tener el médico. Dicho prontamente, la esencia del juramento hipocrático es recordar al médico que el paciente es una persona, y no una cosa o un mero cliente y, por ende, debe conducirse con moralidad. Hoy en día, algunos médicos siguen pronunciando el juramento hipocrático.

 

A continuación se ofrece en su integridad el juramento:

 

Juro por Apolo médico y Asclepio y por Higia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que este mi juramento será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento. A aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mandamiento y si lo desea participará de mis bienes. Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo. Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas. Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror.

A nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer supositorios destructores; mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa. No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica. A cualesquier casa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres libres o esclavos. Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deba ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas. Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro.

 

Lic. Diego Espinoza Bustamante

Licenciado en Filosofía por la Universidad Panamericana

Actualmente trabaja como adjunto de rectoría de la Universidad Panamericana


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