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El jardín mental

Uno de los sistemas que tenemos los seres humanos el llamado sistema inmunológico, el cual nos protege de amenazas internas y externas. Para que este funcione adecuadamente requiere que los demás sistemas operen bien; además está interconectado.

 

Los vasos linfáticos, se encargan de llevar las células inmunológicas a todo el cuerpo. No nos detendremos en detalles, pues la velocidad de los descubrimientos es demasiado rápida.

Lo que nos interesa aquí es, si ya desde hace mucho tiempo se tienen los estudios científicos que sustentan la magnífica relación entre salud mental y física, ¿por qué muchas personas siguen dudando?

 

Dispuestos al cambio

Vivimos en la era de las redes sociales, donde el conocimiento fluye a una velocidad increíble pero también la desinformación.

 

Todavía con la comprobación de la conexión entre el sistema nervioso y el inmunológico, y a pesar de estar confirmada su relación con el estrés, con enfermedades como la depresión y los trastornos de ansiedad entre otros, todavía se escucha decir a mucha gente: “Yo no creo en eso”. Esto como si la ciencia de creer se tratara, pero qué podríamos esperar si ya grupos antivacunas afirman con toda certeza que estas son causas de enfermedades como el autismo, sin ni siquiera poder aprobar alguna prueba contundente.

 

Lo que dicen los científicos

Al entrar al campo de la ciencia no podemos hacerlo como en cualquier otro, porque esta lleva su metodología y nos guste o no, tampoco es ni ha sido la panacea porque no es perfecta. Por si esto no fuera poco, también se ha estudiado las relaciones entre los microbios y los estados de ansiedad, siendo observado que al administrar probióticos a ratones, estos pueden ayudar a estabilizar sus estados de ansiedad.

 

Estas cosas no son nada nuevas, sin embargo cuando se quiere explicar resulta ser algo complejo, pues se requieren conocimientos sobre precisamente psiconeuroendocrinoinmunología. Se agrega así lo endocrino al término inmunología.

 

Demostrar la somatización

La ciencia todavía necesita recorrer mucho camino en este rubro. Por lo pronto, nos podemos quedar con experimentos empíricos, como el que al pensar en un limón, por ejemplo, puede activar nuestras glándulas salivales.

 

A partir de un pensamiento se activa una glándula de manera involuntaria. Aquí es fácilmente demostrable la relación mente-cuerpo. Así como este ejemplo hay muchos. Solamente podremos sacar conjeturas, anécdotas y cuestiones empíricas mientras no tengamos investigación que sustenten lo que muchas personas experimentan, pero así es la ciencia. Mientras no tengamos una investigación en la que se puedan sustentar las teorías existentes, sólo nos quedaremos en eso.

 

El futuro nos espera

No hay que desanimarse, hay mucho qué descubrir y un mundo de fenómenos, que si bien tal vez aún no haya la suficiente investigación que respalde los hechos, no por eso dejan de ser interesantes.

Mientras tanto, cuidemos la ecología de nuestra mente, en que los pensamientos forman parte. Mantengámonos en el equilibrio, evitemos la contaminación mental, sólo cada quien decide que tener en su jardín mental, eso es una decisión personal.

Aún falta mucho camino que recorrer, así que ¿por qué no pensar positivo?

 

Dr. Eduardo Monteverde Maldonado

Psiquiatría

Certificado por el Consejo Mexicano de Psiquiatría

Clínica del Noroeste

Teléfono: (662) 212-13-71

Cédula Profesional 3558395

Cédula Especialidad 5132009


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