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Temporadas de alergia y asma

 

Nuestra estación de calor extremo es, en general, muy benévola con los pacientes alérgicos y asmáticos. Sin embargo, por extraños motivos, el verano que estamos cursando no ha sido tan placentero como los anteriores. De hecho, no recuerdo un julio con tantas recaídas por asma, bronquitis y alergias como el que recién dejamos atrás. Mi explicación para este raro fenómeno es que las ventiscas y polvaredas que presenciamos como preludio a los escasos días de lluvia arrastraron millones de alérgenos y los distribuyeron por toda la capital del Estado y áreas vecinas desencadenando los padecimientos mencionados.


 Un alérgeno es una sustancia biológica capaz de despertar una respuesta en su contra una vez que entra al cuerpo. Sólo que en este caso la respuesta no es protectora sino alérgica. Después de un contacto inicial, el paciente queda sensibilizado y, en adelante, al exponerse de nuevo al alérgeno presentará los síntomas de la alergia. Pues bien, en nuestro medio, las temporadas claramente alergénicas son la primavera y el otoño porque conllevan una fuerte carga de pólenes, pasto, hongos y otras sustancias biológicas. Hasta el polvo se vuelve más alergénico en estas fechas. Y aunque las lluvias no fueron copiosas, es de esperarse que la temporada de alergia dure al menos dos meses. Seguramente, serán septiembre y octubre los más molestos, como cada año.

 

Síntomas indicadores


Las personas que padecen Alergia generalmente forman parte de familias alérgicas y conocen los síntomas indicadores de que su temporada mala ha iniciado. Para quienes no han presentado aún datos claros de Alergia, hay algunos que pueden resultar sumamente orientadores al diagnóstico. Lo primero es la obstrucción nasal (nariz tapada, mormazón o congestión). Nueve de cada diez pacientes con Alergia mencionan este síntoma como la causa más frecuente de consulta médica. Es también el más molesto de todos, al grado de interferir con las actividades de los pacientes. Y en el caso de los niños, con su rendimiento escolar y su sano desarrollo.


 En proporción menor, los alérgicos presentan escurrimiento nasal, generalmente transparente como agua y muy abundante; estornudos constantes, en grupos o “salvas” que pueden contar más de veinte en un episodio; comezón intensa, tanto en la nariz como en los ojos, oídos y paladar, sin causa aparente. De manera mucho menos frecuente, presentan también sangrado nasal y lagrimeo constante. Aunque no son raros. Y el grupo de síntomas persiste, con intensidad variable, durante toda la temporada de alergia.


Dr. Rodolfo Espinoza Vizcaíno.

Alergólogo pediatra. Torre Médica CIMA. Presidente del Colegio Mexicano de Pediatras Alergólogos.

Vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Alergia.

Tel (662) 259-9315.

E-mail: erodolfo@rtn.uson.mx

 


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